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El estudio aparece en el número de abril de 'Academic Medicine'

Las investigadoras en el área de medicina están peor pagadas que sus homólogos varones

Un estudio realizado por el Instituto Mongan de Política Sanitaria, del Hospital General de Massachusetts (EEUU), afirma que las mujeres que dirigen investigaciones en el campo de las ciencias de la vida siguen recibiendo compensaciones menores que sus homólogos masculinos, incluso en los niveles superiores de la escala académica y profesional.

En una carrera profesional de 30 años, una investigadora que tenga un doctorado gana, como promedio, casi 215.000 dólares menos que un hombre de su categoría. Foto: SINC.

“Nuestra investigación ha puesto de manifiesto que, en todos los casos, en los centros médicos académicos a los hombres se les paga considerablemente más que a las mujeres igual de cualificadas y expertas”, afirma Catherine DesRoches, investigadora del Instituto Mongan de Política Sanitaria (EEUU) y directora del estudio.

En la investigación, publicada en el número de abril de Academic Medicine, el equipo de científicos encuentra también diferencias en las funciones asumidas por los miembros femeninos de las facultades a medida que sus carreras avanzan.

“La diferencia en los salarios entre ambos sexos estaba bien documentada, pero lo que no se sabía era si los logros académicos podían servir para salvar esa diferencia”, declara DesRoches.

“Las mujeres que trabajan en ciencias de la vida no deberían dar por sentado que les están pagando lo mismo que a los hombres con las mismas cualificaciones, y las instituciones académicas deberían analizar rigurosamente sus políticas de compensación y promoción y sus actitudes”, afirma Eric G. Campbell, investigador principal del estudio y catedrático adjunto de medicina.

Una muestra de 3.000 científicos de centros médicos

El estudio fue diseñado para averiguar si las actividades profesionales difieren en función del sexo, si la productividad profesional (reflejada en forma de artículos científicos publicados) seguía siendo distinta, y si las diferencias salariales se mantenían tras tener en cuenta las actividades profesionales.

En 2007, los investigadores entrevistaron a más de 3.000 científicos seleccionados al azar de los 50 centros médicos académicos que recibieron fondos del Instituto Nacional de Salud (NIH, en sus siglas en inglés) en los años 2003 o 2004.

Las encuestas anónimas incluían preguntas sobre las actividades profesionales de los encuestados tales como sus cargos directivos en la universidad, en grupos de expertos o en revistas científicas, el número total y reciente de publicaciones y las revistas en que aparecían; el número de horas dedicadas a la actividad profesional, científica y clínica; y la compensación económica total.

Las catedráticas titulares trabajan más horas

Los resultados indican que las mujeres que alcanzan el rango de catedrático titular trabajan significativamente más horas semanales que los hombres con el mismo rango, una diferencia debida principalmente a la mayor cantidad de tiempo dedicada a las tareas administrativas y profesionales de otro tipo, “y no al cuidado de los pacientes, la docencia o la investigación”, explican los autores.

No se observaron diferencias significativas en las horas de trabajo entre los catedráticos adjuntos, pero las mujeres con ese rango trabajaban menos horas en general, y principalmente dedicaban menos tiempo a la investigación.

“Aún si tenemos en cuenta las diferencias debidas al rango académico, la productividad investigadora y otras características personales, las mujeres ganan entre 6.000 y 15.000 dólares anuales menos que los hombres de categorías profesionales similares”, asegura el estudio.

Una diferencia que se incrementa con el tiempo

“Estas diferencias pueden parecer pequeñas”, dice DesRoches, “pero a lo largo de una carrera profesional de 30 años, una mujer que sea miembro de una facultad y tenga un doctorado ganaría, como promedio, casi 215.000 dólares menos que un hombre de características comparables”.

“Si esa cantidad se invirtiese en un plan de pensiones con un interés del 6% anual, la diferencia ascendería hasta casi 700.000 dólares en toda la carrera. En el caso de los departamentos de las facultades de medicina, esa diferencia podría ser casi el doble”, puntualiza la investigadora.

Aunque el estudio no ha analizado las razones que subyacen bajo las diferencias mostradas por la encuesta, los investigadores tienen la hipótesis de que las diferencias salariales podrían ser consecuencia "del mantenimiento de las prácticas discriminatorias o de las decisiones que toman las mujeres en relación con sus especialidades”.

“En última instancia, son necesarios cambios sistemáticos importantes si queremos alcanzar alguna vez el objetivo del mismo salario por el mismo trabajo en la medicina académica”, concluye DesRoches.

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