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Las conclusiones se publican en el próximo número de ‘Annals of Botany’

El manejo tradicional mantiene la diversidad genética de las plantas

Un equipo de investigadores mexicanos ha estudiado la pitaya (Stenocereus pruinosus), un cactus cultivado por sus frutos comestibles y que mantiene vivos sus antepasados silvestres, para entender el origen de la agricultura y la domesticación de plantas en Mesoamérica, la región que es referencia mundial para el estudio estos procesos.

La pitaya (Stenocereus pruinosus) es el cactus de mayor valor cultural y económico en la región de Mesoamérica. Foto: Andrea Nájera.

El estudio de la pitaya (Stenocereus pruinosus), el cactus de mayor valor cultural y económico en la región ya que sus frutos son un recurso comestible, ha permitido identificar los criterios que los seres humanos han tenido en el pasado para el manejo y la selección artificial de poblaciones de esta especie: tamaño de los frutos, sabor dulce, colores de la pulpa, grosor de la piel y cantidad de espinas.

En el trabajo, que se publica en el próximo número de la revista Annals of Botany, los científicos analizan cómo estos procesos de domesticación vegetal determinan divergencias morfológicas y genéticas entre las poblaciones silvestres de los bosques naturales y las poblaciones de lugares con presencia humana.

El artículo es parte de la investigación de Fabiola Parra, estudiante peruana de doctorado que asesora Alejandro Casas, director de la investigación y científico del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la Universidad Nacional de México (UNAM).

Su equipo ha estudiado los procesos de selección artificial y sus consecuencias en las poblaciones y comunidades bióticas de la región, donde coexisten poblaciones silvestres y cultivadas de cerca de 120 especies, entre ellas 10 de cactáceas columnares que el grupo ha estudiado.

La selección artificial es continua

El equipo estudió las interacciones genéticas entre poblaciones silvestres y manejadas de esa especie para concluir que la selección artificial opera continuamente, y que existe un importante flujo de genes entre poblaciones silvestres y domesticadas.

“Tan alto flujo de genes se debe en parte a la participación de murciélagos en la polinización y a la dispersión de semillas por aves y murciélagos, así como a la dispersión de propágulos vegetativos (ramas) desde las poblaciones silvestres a las cultivadas por los campesinos”, explican los investigadores.

Este manejo permite explicar que haya zonas manejadas con tan alta o mayor diversidad genética que en las poblaciones silvestres. Una de las principales aportaciones teóricas del trabajo es haber documentado la domesticación como un proceso vigente y analizar cómo opera en un sitio específico, con poblaciones silvestres y manejadas en interacción.

Pero también tiene aportaciones prácticas, pues muestra que el manejo tradicional de las comunidades campesinas locales tiene gran capacidad para mantener in situ una alta diversidad genética. Stenocereus pruinosus tiene amplia distribución en México, tanto en la vertiente del Océano Pacífico como en la del Golfo de México, llegando hasta Guatemala.

Un tesoro científico: el Valle de Tehuacán

El Valle de Tehuacán, en los Estados de Puebla y Oaxaca, es una zona semiárida del centro de México que tiene gran interés científico y académico. En los años ‘60 un equipo de arqueólogos dirigido por el estadounidense Richard MacNeish encontró los restos más antiguos de agricultura y domesticación de plantas del continente americano. Entre los ‘80 y ’90, biólogos y antropólogos documentaron la excepcional diversidad biológica y cultural de la región.

“La historia y la diversidad del área hacen del Valle de Tehuacán un escenario idóneo para documentar procesos históricos y vigentes de domesticación de plantas”, señala a SINC Alejandro Casas.

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Referencia bibliográfica:

Fabiola Parra, Alejandro Casas, Juan Manuel Peñaloza, Aurea Cortés, Víctor Rocha, Antonio González; “Evolution under domestication: ongoing artificial selection and divergence of wild and managed Stenocereus pruinosus (Cactaceae) populations in the TehuacáValley, Mexico”, Annals of Botany, 106(3), septiembre de 2010

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