Un trabajo internacional liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera muestra por primera vez que una reacción química entre el cloro del mar y el polvo atmosférico fue la responsable de la destrucción acelerada de este gas de efecto invernadero.
Nuevas observaciones de la NASA han encontrado una cavidad con más de 200 metros de ancho y otros 43 metros de profundidad. Los investigadores creen que pudo formarse por el impacto de un cometa o un asteroide durante la primera mitad de 2024.