Un estudio liderado por el Instituto Pirenaico de Ecología analiza cómo la transformación del mundo rural en el siglo XX ha favorecido la recuperación de los grandes vertebrados, pero también el declive de insectos, anfibios y pequeñas aves. Según los autores, estas tendencias simultáneas pueden estar generando comunidades animales nuevas, cuyas consecuencias para los ecosistemas aún se desconocen.
Fuera de nuestro planeta este elemento podría tener una configuración más asimétrica debido a las altas presiones vistas en otros mundos del sistema solar. Un nuevo estudio recrea dichas condiciones en un laboratorio para ver cómo se comportaría en los ‘gigantes helados'.