Un estudio liderado por el Instituto de Neurociencias ha detectado un aumento de la forma activa de la proteína meprin-β en las fases avanzadas de esta enfermedad neurodegenerativa. Según los resultados, la proteína podría usarse como indicador de la enfermedad.
Una nueva investigación estima que los nacidos en 2025 estarán más expuestos a condiciones de calor, sequedad y viento que favorecen la propagación de estos fuegos. Si se mantienen las políticas actuales, la exposición será especialmente elevada en el Mediterráneo, donde podría ser hasta 2,5 veces mayor que para quienes nacieron en 1950.