Esta fina estructura se localiza a doscientos mil kilómetros bajo la superficie del astro, donde se alcanzan temperaturas superiores a dos millones de grados. Un estudio internacional emplea técnicas heliosismológicas para comprender su naturaleza y su función en la creación de tormentas solares.
La identificación de nuevas especies sigue revelando ramas desconocidas en nuestro planeta. Los grupos taxonómicos incorporados amplían más de lo previsto el mapa evolutivo conocido. Esto no implica que la biodiversidad global deje de estar amenazada por el impacto humano, sino que el conocimiento científico continúa avanzando.