Más allá de las molestias digestivas puntuales, los cambios propios de estas fechas pueden tener efectos menos visibles pero relevantes en el equilibrio interno del organismo. La microbiota intestinal actúa como un termómetro sensible de nuestros hábitos y responde rápidamente a los desajustes navideños.
La cena de Nochevieja y otros banquetes navideños no solo reúnen a familiares y amigos: también revelan mucho sobre nuestra relación con la comida. Un nuevo libro analiza cómo las dinámicas familiares influyen en lo que comemos y cómo nos sentimos al respecto.