Transmitida por la picadura de una garrapata infectada, esta patología está ocasionada por un virus del género nairovirus y es endémica en África, Balcanes, Oriente Próximo y Asia. Su entrada en España se suele asociar a las aves migratorias portadoras del patógeno o al movimiento del ganado; y se conocen casos en zonas muy concretas del oeste peninsular.
Un nuevo estudio muestra patrones desiguales a lo largo del linaje humano, con incrementos más claros en fases avanzadas del género Homo. El análisis de fósiles y modelos evolutivos ayuda a precisar cómo se distribuyeron estos cambios en el tiempo.