Unas células del sistema inmunitario, llamadas macrófagos, se encargan de engullir los deshechos que liberan algunos tejidos como el miocardio, el músculo esquelético y la grasa parda tras consumir energía. Sin ellas, la actividad de las mitocondrias decae y los órganos no pueden funcionar correctamente.
Los manuscritos se confeccionaban con pergaminos fabricados con pieles de ovejas, cabras o vacas. Una nueva investigación ha empleado la genética para reconstruir 3 500 años de historia de la viruela ovina, una enfermedad que ha afectado a los rebaños durante siglos.