Este órgano diminuto que emplean para atacar a sus enemigos funciona de forma autónoma tras la picadura. Un vídeo a cámara lenta muestra cómo penetra en el tejido de la víctima e inyecta veneno por su propia acción gracias a su fisionomía tan compleja.
Una revisión de estudios revela que la evidencia es demasiado incierta para determinar si estos productos mejoran el sueño o el funcionamiento diurno de personas con insomnio. Según los autores, se necesitan estudios de mayor calidad y con más diversidad de pacientes.