BIOMEDICINA Y SALUD: Epidemiología

Algunos virus respetan más a la mujer

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Las poblaciones víricas pueden evolucionar de tal forma que perjudiquen más al hombre que a la mujer, según muestra el modelo epidemiológico desarrollado por dos científicos de la Universidad de Londres, uno de ellos español. Sus resultados revelan que el HTLV-1, asociado a la leucemia en humanos, ataca menos a las mujeres cuando estas favorecen la transmisión a sus hijos durante el parto o la lactancia. 

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SINC | | 14 diciembre 2016 13:00

<p>En Japón, los hombres infectados con el virus HTLV-1 tienen entre 2 y 3,5 veces más posibilidades de desarrollar leucemia que las mujeres. Los investigadores creen que esto se relaciona con la transmisión de patógenos de madres a hijos. Imagen: Pixabay</p>

En Japón, los hombres infectados con el virus HTLV-1 tienen entre 2 y 3,5 veces más posibilidades de desarrollar leucemia que las mujeres. Los investigadores creen que esto se relaciona con la transmisión de patógenos de madres a hijos. Imagen: Pixabay

El hecho de que la mortalidad por enfermedades infecciosas suela ser mayor en hombres que en mujeres generalmente se ha atribuido a diferencias sexuales en el sistema inmunitario, que parecen perjudicar a los varones. Sin embargo, las propias poblaciones de patógenos pueden estar ‘decidiendo’ a quién infectar más.

Así lo apunta el artículo que esta semana publican en Nature Communications el investigador español Francisco Úbeda y el profesor Vincent Jansen de la escuela Royal Holloway, en la Universidad de Londres.

En sociedades donde los virus se transmiten más de madres a hijos, la selección natural favorece a los patógenos menos agresivos con las mujeres

“Hemos elaborado un modelo matemático epidemiológico para poder determinar en qué condiciones la selección natural favorece patógenos que son más o menos virulentos en mujeres y hombres, y los resultados los hemos aplicado al interesante caso del virus linfotrópico de células T humanas de tipo 1 (HTLV-1)”, explica Úbeda a Sinc.

Este virus, que provoca una leucemia llamada linfoma de células T del adulto (ATL), afecta a los habitantes del Caribe y Japón, pero de forma diferente. En el Caribe los hombres y mujeres portadores tienen la misma probabilidad de desarrollar leucemia. Sin embargo, en Japón, los hombres infectados tienen entre 2 y 3,5 veces más posibilidades de desarrollar este cáncer de sangre.

“Esta diferencia tan drástica había llamado la atención de la comunidad científica y era difícil de explicar simplemente como una diferencia del sistema inmunitario entre hombres y mujeres; así que, en lugar de centrarnos en el punto de vista del portador, hemos considerado la perspectiva del virus”, explica Úbeda.

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Imagen microscópica del virus HTLV-1 (verde) infectando un linfocito T humano (amarillo). / Enciclopedia Británica-Dennis Kunkel/Phototake

Más probabilidad de transmisión con la mujer

“Con el modelo –añade–, hemos demostrado que la selección natural favorece a los HTLV-1 menos virulentos con las mujeres (tienen menos posibilidad de desarrollar leucemia en este caso) que con los hombres en sociedades en las que hay una mayor transmisión de madre a hijos durante el parto y la lactancia”. Es lo que ocurre en Japón, donde el periodo en que las madres amamantan a su descendencia es mayor que en el Caribe.

Los datos revelan que patógenos como este se están adaptando para ser menos virulentos en las mujeres, a las que consideran más valiosas como vehículo de dispersión y de alguna forma ‘respetan’ más.

“De esta forma aumentan sus posibilidades de ser transmitidos a la siguiente generación durante el embarazo, el nacimiento y la infancia", subraya Úbeda, quien concluye: "La supervivencia de los más aptos es relevante para todos los organismos, no solo para los humanos. Es muy probable que este comportamiento virulento específico del sexo esté sucediendo a muchos otros patógenos que causan enfermedades, además de ser un excelente ejemplo de lo que el análisis evolutivo puede hacer por la medicina”.

Referencia bibliográfica:

Francisco Úbeda y Vincent A.A. Jansen. “The evolution of sex-specific virulence in infectious diseases”. Nature Communications, 13 de diciembre de 2016.

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Comentarios

  • Miguel |15. diciembre 2016 15:51:47

    No lo veo claro. Si en Japón el virus "sabe" que las mujeres contagian a los hijos durante el embarazo, el parto y la lactancia (en el último párrafo se menciona "infancia"), también debería "saberlo" en el Caribe, aunque el periodo de lactancia sea menor.
    Por otra parte, siempre me ha parecido que, para cualquier parásito, la estrategia de matar al hospedador debe ser, en general, peor que permitirle seguir con vida mientras ambos individuos, huésped y hospedador, continúan reproduciéndose. ¿Alguien me lo explica? Gracias . . .

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    • Javier Alonso |19. diciembre 2016 16:19:10

      Interesante observación, y comprendo su confusión. Me temo que se utiliza una metáfora muy poco afortunada -"saber", "respetar"- para explicar un proceso mucho más complicado. Pretender que un virus puede saber y respetar es como asumir que los tornillos del motor de un coche 'saben' conducir.

      De hecho, un virus es poco más que un amasijo de ADN capaz de reproducirse por acoplamiento con las proteínas superficiales de las células, y en ese proceso muere, siendo incapaz de almacenar ningún conocimiento sobre ello -¡Estaríamos buenos!- ni poder transmitirlo a su progenie.

      Por tanto, no puede establecer estrategia ninguna acerca de cómo comportarse con el huésped que infecta, ni le importa un rábano lo que suceda con él después. Lo infecta y punto.

      Y en el más puro darwinismo, prolifera más el que más puede (por adaptación). Pero ninguna especie puede decidir -con la excepción quizás de los humanos- cómo adaptarse a una nueva situación. Si tienen la suerte de que aparezca una adaptación favorable, los organismos se multiplican y la especie sobrevive, si no...

      A diferencia de la infección vírica, el parásito que más sobrevive es el que menos daña a su huésped, pero -¡Dios nos libre!- el bicho en sí no es consciente de que si exprime demasiado al organismo que lo alberga, morirá. Sólo el que no alcance el límite de 'explotación' sobrevivirá y seguirá manteniéndolo así. La evolución es la consecuencia de una multitud de procesos, no un proceso en sí.

      Alguien dijo una vez que las plagas mueren de éxito, y es cierto. Desaparecen cuando han llegado a conquistar todo su ecosistema.

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  • Iván de la Jara |19. diciembre 2016 16:19:15

    Titular totalmente sexista...

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