CIENCIAS NATURALES: Ciencias de la Vida

El primate es posterior a la separación entre monos y antropomorfos

Hallan en Cataluña un simio de cinco kilos que vivió hace 11,6 millones de años

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El vertedero de Can Mata en Cataluña sigue dando sorpresas. Allí se ha descubierto a Pliobates cataloniae, un nueva especie fósil de primate cuyo pequeño tamaño desconcierta a los paleobiólogos. Su hallazgo indica que el último ancestro común de los hominoideos actuales podría haber sido más pequeño de lo que se pensaba, y más similar a los gibones que a los grandes simios.

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SINC | | 29 octubre 2015 19:00

<p>Reconstrucción de cráneo y de la apariencia de <em>Pliobates cataloniae</em>. / Marta Palmero (Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont)</p>

Reconstrucción de cráneo y de la apariencia de Pliobates cataloniae. / Marta Palmero (Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont)

Hace 17 millones años, los hominoideos se separaron en dos ramas evolutivas. En una, los gibones; y en otra, los grandes simios: gorilas, chimpancés, orangutanes y humanos. El análisis de un fósil más reciente encontrado en Cataluña, que tiene características de ambos grupos, puede cambiar las ideas que se tenían sobre el aspecto del antepasado común a todos ellos.

La zona del vertedero catalán de Can Mata y alrededores era hace 12 millones de años un bosque cerrado con un clima cálido y húmedo y temperaturas subtropicales, más elevadas que las actuales. Este ecosistema favoreció una gran diversidad faunística, como lo atestiguan las más de 75 especies de mamíferos encontrados en la zona. Entre ellos, destaca el nuevo primate, al que los científicos han llamado Pliobates cataloniae.

La especie recién descubierta pertenece al grupo de los hominoideos, que incluye a simios antropomorfos y a los humanos

Las excavaciones en esta zona de els Hostalets de Pierola en Cataluña permitieron el hallazgo en 2011 de un esqueleto parcial compuesto por 70 fósiles de una hembra adulta de unos cuatro o cinco kilos de peso que comía frutos blandos y trepaba por las copas de los árboles, y que vivió en ese paraje hace 11,6 millones de años.

Los análisis filogenéticos de los fósiles, entre los que destacan buena parte del cráneo y la dentición, y una parte del brazo izquierdo que incluye articulaciones del codo y la muñeca, revelan en Science que la especie recién descubierta pertenece al grupo de los hominoideos, que incluye a simios antropomorfos (gibones, chimpancés, orangutanes y gorilas) y a los humanos.

Los resultados revelan que el nuevo primate es posterior a la separación entre monos y antropomorfos, pero anterior a la separación entre gibones y homínidos (grandes simios y humanos).

“En términos evolutivos (no temporales) este primate precede la separación de los dos linajes principales de hominoideos actuales (hylobátidos –gibones y siamangs– y homínidos). Dado que la separación de estos linajes se produjo varios millones de años antes que Pliobates, ello sugiere que este es un descendiente tardío de un hominoideo basal”, declara a Sinc David Alba, paleobiólogo en el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) y autor principal del trabajo, quien añade que en algún momento del Mioceno inferior o medio, un ancestro de Pliobates cataloniae se dispersó desde África hacia Eurasia.

El estudio sugiere que Pliobates es el hominoideo basal más cercano a la divergencia entre pequeños y grandes antropomorfos (hilobátidos y homínidos, respectivamente) y que el último ancestro común de los hominoideos actuales podría haber sido más similar a los gibones que a los grandes simios.

El padre de los gibones actuales

El hallazgo de Pliobates aporta así evidencias muy sólidas sobre el origen de los gibones actuales, ya que hasta ahora, los científicos pensaban que el antepasado común entre los hilobátidos y homínidos era de gran tamaño, “ya que todos los hominoideos fósiles hallados hasta el momento lo eran”, recalca Alba.

Hasta la descripción de Pliobates, todos los simios fósiles de tamaño pequeño (entre 5 y 15 kg) que se habían encontrado tenían una estructura corporal demasiado primitiva para tener una relación de parentesco estrecha con los hominoideos actuales. "Este hallazgo lo trastoca todo", afirma el científico.

'Pliobates cataloniae' trepaba de manera lenta y cautelosa por las copas de los árboles, con una gran flexibilidad de movimientos

Las características de la articulación del codo y la muñeca y en menor medida del cráneo (cuyos restos se encontraron muy fragmentados y de los que se hizo una reconstrucción virtual) muestran afinidades de este nuevo simio con los hominoideos, a pesar de su pequeño tamaño. “Pliobates presenta un mosaico de algunas características primitivas (más parecidas a grupos como los pliopitecoideos) combinadas con otras claramente derivadas hacia la condición de los hominoideos actuales”, subraya el investigador.

Así, el cráneo es más parecido a los hilobátidos, “tanto en forma general (por ejemplo, las órbitas telescópicas) como por algunas características de la base del cráneo (exclusivas de los gibones actuales)”, señala Alba. Pero la dentición es primitiva en comparación con los hominoideos actuales.

Las características del codo y de la muñeca compartidas por hilobátidos y homínidos indican que fueron heredadas a partir de su último ancestro común (en lugar de evolucionar independientemente). Pero estos aspectos también dan información sobre su locomoción.

Las adaptaciones del esqueleto postcraneal de Pliobates cataloniae indican que trepaba de manera lenta y cautelosa por las copas de los árboles, con una gran flexibilidad de movimientos y cierta capacidad de colgarse de las ramas. Tenía un grado de encefalización parecido al de los monos y los gibones actuales, pero inferior al de los grandes antropomorfos.

El estudio de las marcas microscópicas dejadas por los alimentos en la superficie masticatoria de los dientes poco antes de la muerte indica una dieta esencialmente frugívora, es decir, basada principalmente en frutos maduros y blandos, como en los gibones actuales.

"Esperamos que futuros hallazgos en el vertedero de Can Mata nos ayuden a aclarar cuál es el papel que los primates catarrinos de pequeño tamaño han desempeñado en la evolución de los hominoideos y, finalmente, resolver el enigma del origen de los gibones actuales", informa Salvador Moyà-Solà, investigador ICREA y director del ICP, que también ha participado en el estudio.

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Vista panorámica de las obras realizadas en Can Mata. / J.M. Robles (Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont)

Más de 70.000 fósiles en Can Mata

Por la riqueza paleontológica de la zona de Can Mata, la administración local determinó la necesidad de realizar un control paleontológico de las obras en el vertedero, para recuperar los fósiles que pudieran verse afectados. Gracias a esto, se ha encontrado ya unos 70.000 restos fósiles de 2002 a 2014.

Aunque se han encontrado numerosos restos fósiles de primates en Can Mata, los primates no fueron particularmente abundantes en esta zona

“El enorme esfuerzo de muestreo, debido a la acción de las máquina excavadoras  junto al continuo control paleontológico, ha permitido recuperar fósiles no solo de los elementos más comunes sino también de los más raros o infrecuentes, como es el caso de los primates (que generalmente están infrarepresentados en el registro fósil, debido a cuestiones de preservación, así como de menor densidad poblacional y desarrollo más lento comparados con otros grupos de mamíferos)”, asegura a Sinc Alba.

Los fósiles de Pliobates cataloniae se unen a otros encontrados en 2002 –Pierolapithecus catalaunicus, conocido como ‘Pau’–, cuyo descubrimiento también se publicó en Science en 2004. “Pliobates cataloniae es uno de los dos hallazgos más importantes de Can Mata, junto con el esqueleto de Pierolapithecus”, indica el experto.

En 2009 se describió el cráneo de Anoiapithecus brevirostris y en 2010 los restos de Pliopithecus canmatensis, “que fue un miembro de la superfamilia de los pliopitecoideos, un grupo extinto de simios del Viejo Mundo que preceden la divergencia entre los monos actuales (cercopitecoideos) y los antropomorfos (hominoideos)”, apunta el paleobiólogo.

Pero el hecho de que se hayan encontrado numerosos restos fósiles de primates en los yacimientos del Abocador de Can Mata no significa que los primates fuesen particularmente abundantes en esta zona: “Eran muy diversos (había distintas especies de diferentes grupos), pero sin embargo sus restos son poco abundantes con respecto al resto de componentes de la fauna (menos de un 0,5% de los restos recuperados son de primates)”, concluye Alba.

Referencia bibliográfica:

D. M. Alba et al. “Miocene small-bodied ape from Eurasia sheds light on hominoid evolution”. Science 350, aab2625 (2015). DOI: 10.1126/science.aab2625

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Comentarios

  • Joan Ignaci Culla |02. noviembre 2015 09:01:56

    Ante el nuevo hallazgo de otro "mono" en #Catalunya, recupero el artículo q escribí en Las Provincias el 7/12/2004.
    PIEROLAPITECUS CATALAUNICUS
    Per Joan Ignaci Culla
    (Només versió en Castellà · Solo versión en Castellano)
    En Hostalets de Pierola han encontrado un ancestro humano que vivió hace unos 13 millones de años, según señala la revista Science . El hallazgo hace de los restos el “eslabón perdido”. El tránsito entre el mono y el hombre no se ha descubierto en Etiopía o Siria, donde por cierto el alcalde de esta ciudad catalana, Pere Barbado, había excavado, dado su (que casualidad) condición de arqueólogo, mismo oficio (otra casualidad), que su concejala de Cultura, Judith Llopart.
    La importancia del descubrimiento que, “por suerte, apareció en los primeros movimientos de tierras”, según precisa Barbado, va a hacer de dicha localidad catalana un referente turístico y de peregrinación, como ocurría en la Edad Media con las reliquias religiosas que trascendían lo meramente espiritual para pasar a convertirse en auténticos zocos sujetos al mercadeo del populacho. De hecho, el propio municipio ya está pensando en vender camisetas estampadas con los ojos de Pau (nombre que le han puesto a este Pierolapitecus, además de Catalaunicus, para que todos sepan de su origen catalán) y la leyenda “una mirada de 13 millones de años”.
    O mucho me equivoco o este sorprendente y lógicamente casual hallazgo, además de contar con todas las bendiciones de los paleontólogos de la zona, recibirá el respaldado de los filólogos del Institut d’Estudis Catalans (IEC).
    Esto dará pie a hacer un nuevo congreso de la lengua catalana sin tener que recurrir a los clásicos valencianos (cosa que machaconamente aportan ante la carencia de sus propios autores). Ahora, con toda seguridad, basándose siempre en la ciencia, claro, demostrarán con el cien por cien de garantía que este ancestro hablaba catalán. No por casualidad, aducirán que la mandíbula de este mono tiene una posición que determina y facilita la pronunciación de los vocablos que este buen mono emitía, que de seguro eran catalanes.
    Estos eminentes filólogos deducirán –eso sí, después de innumerables reuniones–, no la lengua que hablaba –eso está claro, catalán–, sino el sonido que Pau profirió en el momento del óbito: noi, doncs, tothom. Estoy totalmente convencido de que una vez esto se produzca, tanto Carod-Rovira como Maragall, además de exigir fondos públicos de la Administración central con los que poder construir un gran museo para su exposición, le sugerirán a Zapatero que, si quiere contar con sus próximos apoyos, declare en todos los organismos mundiales que el primer humano era catalán, hablaba catalán y se llamaba Pau.

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