CIENCIAS NATURALES: Ciencias de la Vida

Los árboles envían señales de auxilio a las aves cuando los insectos les atacan

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Una investigación de la Estación Experimental de Zonas Áridas ha demostrado por primera vez que un ave, el carbonero común (Parus major), huele cuándo un árbol está infestado por orugas. Estos pájaros son capaces de identificar qué plantas están infectadas por insectos debido a unas señales olfativas que les lanzan. 

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SINC | | 10 octubre 2013 09:46

<p>Las aves pueden oler qué árbol está infectado gracias a las diferencias en los compuestos químicos emitidos por las plantas. / jd.echenard.</p>

Las aves pueden oler qué árbol está infectado gracias a las diferencias en los compuestos químicos emitidos por las plantas. / jd.echenard.

Investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y del Centro de Ecología Terrestre (NIOO) de los Paises Bajos han descubierto que las aves que se alimentan de insectos se sienten atraídas por los árboles infectados por orugas de mariposa (lepidópteras) y el mecanismo responsable de este comportamiento.

“Ante el ataque de las orugas, las plantas desarrollan una respuesta de defensa que incluye la liberación de compuestos volátiles que las aves depredadoras usan para encontrar a sus presas”, declara a SINC Luisa Amo de Paz, autora principal del estudio e investigadora de la EEZA-CSIC.

“Este fenómeno se había estudiado en artrópodos depredadores, pero apenas en aves insectívoras, a pesar de que son uno de los depredadores más importantes de insectos”, continúa.

Para conocer este mecanismo, los científicos hicieron diversos experimentos con carboneros comunes, Parus major. Dejaron elegir a las aves entre un árbol infectado por orugas lepidópteras y otro no infectado. Asimismo, en los experimentos quitaron cualquier resto químico de las orugas para poder concluir que las aves están atraídas por las señales químicas que emite el árbol, y no por ninguna señal que dejen los gusanos.

“Nuestros resultados mostraron que los carboneros comunes son capaces de discriminar entre árboles infectados por orugas y árboles no infectados, ya que observamos que las aves visitaron por primera vez el árbol infectado y además realizaron un mayor número de visitas al árbol que tenía orugas que al árbol no infectado”, apunta la investigadora.

Las aves pueden oler qué árbol está infectado gracias a las diferencias en los compuestos químicos emitidos por las plantas

Las aves se sintieron atraídas por los árboles infectados incluso cuando, justo antes del experimento, les retiramos las orugas y las hojas dañadas por ellas, lo que demuestra que las aves reciben una señal del árbol infectado para reconocerlo.

Los árboles infectados y no infectados difirieron tanto en la emisión de compuestos volátiles, como en la coloración de las hojas. Tanto la vista como el olfato podrían estar implicados en la discriminación de las aves.

“Sin embargo, realizamos un segundo experimento para conocer qué tipo de señal usaban las aves. En este  experimento ofrecimos a los carboneros ambas señales aisladas y observamos que la atracción por los árboles infectados se mantuvo cuando las aves pudieron únicamente oler los árboles, pero no cuando solo podían verlos”, señala Amo de Paz.

Este hecho implica que las aves pueden oler qué árbol está infectado gracias a las diferencias en los compuestos químicos emitidos por las plantas.

Un beneficio mutuo para aves y plantas

Según la investigadora, esto supone un beneficio para la planta, ya que las aves insectívoras son grandes depredadores y les ayuda a librarse de los insectos.

Desde el punto de vista del ave, usar las señales químicas de las plantas infectadas también es beneficioso, ya que le proporcionan información acerca de la presencia de su alimento. Esto es especialmente determinante en periodos de cría donde las aves no solo deben encontrar comida para ellas, sino también para sus polluelos.

“Esta evidencia de la habilidad de las aves insectívoras para utilizar las señales químicas de las plantas es muy importante, teniendo en cuenta que las tasas de depredación de estos animales son mucho más altas que las de artrópodos depredadores. Además, pone de manifiesto la necesidad de considerar a las aves insectívoras en el control biológico de plagas”, concluye Amo de Paz.

Referencia bibliográfica:

Luisa Amo, Jeroen J. Jansen, Nicole M. van Dam, MarcelDicke y Marcel E. Visser. “Birds exploit herbivore-induced plant volatiles to locate herbivorous prey” Ecology Letters, (2013) doi: 10.1111/ele.12177.

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Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Comentarios

  • Rubén Duro |11. octubre 2013 12:59:39

    Me parece interesante el artículo y la investigación que se ha llevado a cabo, pero creo que el titular del mismo no responde a la verdad. Según este titular la emisión de sustancias volátiles por parte de los árboles afectados se interpreta como un acto voluntario para atraer a las aves, cosa con la que no estoy en absoluto de acuerdo. Creo que sería más adecuado escribir el titular de otra manera, tal vez algo así como "las aves son capaces de detectar las señales químicas de los árboles atacados por los insectos". Creo que desde las plataformas de divulgación científica no se debería perpetuar la tendencia, tan generalizada en otros medios, a emplear los titulares falsos o equívocos para atraer visitas.
    Reciban un cordial saludo.

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  • Marta |12. octubre 2013 11:15:38

    Hola Rubén,
    Aunque no es muy apropiado usar “acto voluntario” (la “voluntad” es una rasgo muy humano) sí que es cierto que las plantas solo sintetizan estos volátiles cuando son atacadas por herbívoros, o dicho de otra manera, son compuestos cuya síntesis está inducida por el ataque de los herbívoros, y hay numerosos estudios que demuestran que su función es la de atraer a los enemigos naturales del herbívoro que las está atacando. La novedad del artículo es que la función de los HIPV (herbivore induced plant volatiles) hasta ahora solo se había probado en enemigos naturales insectos, nunca en vertebrados.
    Si nos ponemos a especular sobre el origen evolutivo de este canal de comunicación entre la “planta” y el “enemigo del enemigo de la planta” (y que me perdonen los biólogos evolutivos si digo barbaridades!), podríamos pensar que podría haber sido un evento accidental (coexistencia por azar de un fenotipo de planta “emisor” y un fenotipo de enemigo natural “receptor”), o que la “comprensión del mensaje” en los receptores fuera inicialmente un carácter ligado a un aprendizaje que acabó fijándose en los individuos (a través de mecanismos epigenéticos), u otro posible origen que ahora no se me ocurre. Pero de lo que uno sí puede darse cuenta es de que esta relación mutualista (tanto la planta como el enemigo natural del herbívoro se benefician de esta interacción) cuando apareció fue favorecida por la selección natural (sino la estrategia no existiría). Si añadimos que para la planta la síntesis de estos compuestos volátiles probablemente es costoso (gasto energético - por eso los fabrican solo cuando lo necesitan), si la estrategia fue favorecida por la selección natural significa que los beneficios que la planta obtiene por producirlos (conseguir “guardaespaldas” – los enemigos naturales) son probablemente muy superiores a los costes de su producción. En resumen, que algo de “acto voluntario” hay!

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  • Tarcisio |12. octubre 2013 11:16:23

    Sr Duro: El titular , en el contexto d una noticia, se desarrolla en el cuerpo, por lo que el cuerpo puede asentir o desmentir al titular casi poniéndolo en ireelevancia. Por otro lado el texto reza que los árboles mencionados emiten esa sustancia como mecanismo de defensa, y si es por defensa y a alas orugas no les afecta tal sustancia entonces déjeme preguntarle a santo de qué va a emitir el árbol en cuestión esa sustancia si no tuviera otro fin más que el de atraer aves?

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  • Rubén Duro |14. octubre 2013 14:05:44

    Hola Tarsicio, estoy de acuerdo con usted en lo que respeta a que el titular se desarrolla en el interior. Sin embargo, tanto usted como yo sabemos que en muchas ocasiones es el titular lo único que se lee de una noticia. Por ese motivo, creo que los titulares deben responder a la verdad de lo que se quiere explicar. Si se fija en el título del estudio en el que se basa la noticia podrá comprobar que no se hace ninguna referencia a la "voluntariedad" del acto de emitir las sustancias volátiles por parte de los árboles, sino a la capacidad de las aves para detectar esas sustancias emitidas por las plantas.
    Marta, yo tampoco conozco la historia evolutiva de esta asociación en concreto, pero al margen de cuál haya sido esta, creo que en ciencia y en divulgación de la ciencia no se debe recurrir a la humanización de los sujetos estudiados.

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  • René Villanueva |17. febrero 2015 11:53:27

    Te hace falta estudiar Ruben Duro....

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