HUMANIDADES: Ciencias de la Información

Sinc recomienda: ‘Quédate este día y esta noche conmigo’

¿Qué sucede cuando nos damos cuenta de que somos máquinas?

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Más allá de la ciencia ficción, no hay muchas novelas que tengan en cuenta a la ciencia como parte de su narración. Esta historia es una excepción. Una pareja de recién conocidos interesados en la robótica piden trabajo en Google. A través de ellos, Belén Gopegui explora las implicaciones de la inteligencia artificial pero, sobre todo, cuestiona la existencia del libre albedrío.

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Jesús Méndez | | 24 abril 2018 08:05

<p>Imagen de la cubierta del libro de Gopegui.</p>

Imagen de la cubierta del libro de Gopegui.

Hay muchos libros de divulgación, claro está. Y bastantes novelas de ciencia ficción. Sin embargo, escasea una literatura que tenga en cuenta a la ciencia como motor interno, como un protagonista real y no imaginario o distópico. En Quédate este día y esta noche conmigo, Belén Gopegui construye un texto que es una solicitud de trabajo a Google, el emblema de la inteligencia artificial.

El buscador es en sí un personaje que funciona como referencia y denuncia, pero también como espejo. ¿Qué esconde ese algoritmo? ¿Qué justicias e injusticias? ¿Qué méritos?

Sin embargo y ante todo, Google es el puente que permite pasar de la inteligencia artificial a la humana, el gran tema de la novela. Como máquinas biológicas, ¿dónde queda la libertad? ¿Y la responsabilidad? En medio de una lotería genética y social: ¿existe el mérito en sí?

“La literatura no está para descubrir hipótesis, pero sí para pensar en cómo será la vida de quienes empiecen a asumir algunas hipótesis de la ciencia. Porque la ciencia tampoco es neutral y si no pensamos en ella de manera política y también narrativa, dejamos que una parte amplísima de la realidad se nos expropie”, afirmaba en una entrevista Gopegui.

Google es un personaje que nos lleva al gran tema de la novela: como máquinas biológicas, ¿dónde queda la libertad?

Ella misma lo había hecho en novelas anteriores como El padre de Blancanieves, donde una comunidad construía biorreactores para la fabricación de microalgas, o en El comité de la noche, sobre las donaciones de sangre y su posible privatización.

Aquí, una pareja de recién conocidos interesados en la robótica –Mateo, un joven con la energía del primer activismo y Olga, una matemática ya retirada– decide enviar una solicitud de trabajo a Google. La solicitud es la propia novela, una narrativa sin currículum, su propia historia. “Y si ustedes entienden por historia una gymkana de encuentros, misterios y persecuciones, entonces tampoco es una historia”.

Futuros definidos por los algoritmos

Porque “pronto Mateo y Olga tejen una alianza. Les ocupan problemas parecidos. Empezando por los materiales, esos que unas personas llaman rasgos de carácter, y otras cantidad de neuronas y de irrigación en distintas zonas del cerebro, junto con la situación económica, la altura del cuerpo, el color de los ojos, las hormonas, las expectativas, las bacterias, el estado inicial”.

Google define futuros de forma inconsciente y atendiendo a una programación, pero nosotros mismos podríamos perfectamente obedecer a un funcionamiento en esencia similar.

En los años 80, los experimentos del neurólogo americano Benjamin Libet asombraron al mundo (su nombre no se cita en la novela, pero planea constante). Según ellos, cuando creemos decidir una acción muy simple –como doblar un dedo o acercarnos una taza de café– el cerebro ya la había planeado unos milisegundos antes.

Google define futuros atendiendo a una programación, y nosotros mismos podríamos obedecer a un funcionamiento en esencia similar

Pensamos que decidimos, pero solo seguimos las órdenes de una actividad independiente y anterior. En el año 2008, el grupo del neurocientífico John Dylan-Haynes fue más allá: reconoció patrones en el cerebro hasta siete segundos antes de la acción. Todavía hoy hay discusiones sobre estos estudios, pero ni mucho menos han sido descartados.

“Ahora Olga le dice a Mateo:

–Las máquinas no se dan cuenta de que son máquinas. No se dan cuenta, por tanto, de que no se dan cuenta. Hay quien dice que ese es el papel que cumple el sentimiento de libertad”.

También “esto nos afecta a las personas: ¿qué sucede el día en que una máquina comprende que es una máquina?, ¿qué pasa cuando un robot se da cuenta de que es un robot?”.

¿Orgullosos de qué?

Y como posibles máquinas en un entorno social también determinante: “¿Qué es merecer? ¿Y si merecer es como resucitar? ¿Y si simplemente es un significado sin una acción que lo respalde?”. “Pienso –dice Olga– que sería mejor si, en vez de estar orgullosas de lo que son, las personas transportaran sus capacidades como algo que han encontrado dentro de sí, si las transportaran con asombro”.

Los experimentos de Libet y Dylan-Haynes (incluso el propio Google), aún no definitivos, son perturbadores. ¿Cómo vivir con esa “nueva consciencia”? Quédate este día y esta noche conmigo busca respuestas, pero la pregunta es aún tan enorme que apenas si se pueden sugerir. Como decía en otra entrevista Gopegui: “En realidad, para mí el tema siempre es el mismo: ¿Por qué vivir y para qué hacerlo? ¿Cómo producir sentido en nuestras vidas que no tienen en sí sentido? Mis personajes tratan de encontrar eso”.

“Sea o no una ilusión el libre albedrío, tenemos que vivir como si existiera”

En la novela aparece un grupo de personas que se reúnen cada viernes y juegan a la lotería. “Nunca les toca nada importante, quizá el dinero que han gastado y que dedican a comprar el Rasca y Gana de la semana siguiente”. Pero “hay quien dice que hay un instante: la cartulina intacta, el filo romo del cuchillo o de la uña listo para limar la capa de pigmento plateado, décimas de segundo en las que están viajando mejor que con un ácido, son propulsados al límite de un sueño y creen –y no creen, porque es posible creer y no creer al mismo tiempo–”.

El conocimiento acompaña, pero no eximirá. “Sea o no una ilusión el libre albedrío, tenemos que vivir como si existiera”. O como escribió en su día Borges, esta frase que vale para esto y para casi todo lo demás: “Nada se construye sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es construir como si fuera piedra la arena”.

quedate este dia y esta noche conmigo
Ficha técnica

Título: Quédate este día y esta noche conmigo

Autora: Belén Gopegui

Editorial: Literatura Random House

Fecha y lugar de publicación: 2017, Barcelona

Páginas: 184

Precio (papel): 17 euros

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Jesús Méndez

Escritor, periodista científico, exinvestigador de la epigenética del cáncer y médico de formación. Colabora con Sinc escribiendo sobre lo que sabe (más o menos). 

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