BIOMEDICINA Y SALUD: Psiquiatría

200 años del primer caso documentado de sinestesia

“El jueves es verde tirando a amarillento”

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Todavía no existía una palabra para definir la sinestesia cuando en 1812 un joven estudiante de Medicina llamado Sachs escribió: “Las letras A y E son de color rojo vivo; el número ocho es marrón y el jueves es verde tirando a amarillento más que a azulado”. Dos siglos después de aquel artículo que puso en duda la percepción de la realidad, la comunidad científica desconoce las bases genéticas y neuronales de la sinestesia.

Núria Jar | SINC | 20 diciembre 2012 15:57

<p>Georg Tobias Ludwig Sachs, en 1812, escribió el primer testimonio de sinestesia que se conoce. Decía percibir los días de la semana de colores.</p>

Georg Tobias Ludwig Sachs, en 1812, escribió el primer testimonio de sinestesia que se conoce. Decía percibir los días de la semana de colores.

El albinismo que emblanquecía los ojos, la piel y el pelo de Georg Tobias Ludwig Sachs contrastaba con otro fenómeno que llenaba de colores su percepción del mundo. Hace dos siglos, este austriaco de apariencia pálida detalló en un artículo científico, escrito en latín y en tercera persona, algo nunca antes reseñado.

“Las letras A y E son de color rojo vivo; el número ocho es marrón y el jueves es verde tirando a amarillento más que a azulado, pero a veces hasta naranja oscuro”, cuenta Sachs en el capítulo Sobre la conexión de los ojos a los colores.

Cuando el estudiante de Medicina anotó las observaciones sobre sus percepciones en el año 1812, todavía no existía una palabra para referirse a esta extraña condición. Aunque su tesis trataba sobre el albinismo, en el mismo texto también documentó el primer caso de sinestesia: “No hay mejor manera de expresarlo que decir que una idea se aparece de color”.

La comunidad científica de aquella época rechazó su trabajo y el joven nunca consiguió titularse. Dos siglos más tarde, los investigadores contemporáneos aún se interesan por descifrar las claves neurobiológicas de la sinestesia, pero muchos de ellos desconocen este capítulo histórico de la bibliografía médica.