CIENCIAS SOCIALES: Sociología

Los datos revelan sesgos y desigualdades que cuesta aceptar

¿Por qué niegan la brecha de género en ciencia aunque la tengan delante de sus narices?

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Los números muestran que las investigadoras publican menos, obtienen menos financiación y progresan menos en su carrera. Sin embargo, hay quienes siguen pensando que la brecha de género es una construcción ideológica. El primer paso para solucionar el problema es creer que existe, algo más difícil de lo que parece entre parte de la comunidad científica.

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Sergio Ferrer | | 13 febrero 2018 13:00

<p>Aunque haya datos y estudios científicos que muestran la existencia de una brecha de género en ciencia y tecnología, muchas personas la siguen negando. Este negacionismo respecto a la brecha de género es, a su vez, un fenómeno analizado por estudios científicos. / Fotolia</p>

Aunque haya datos y estudios científicos que muestran la existencia de una brecha de género en ciencia y tecnología, muchas personas la siguen negando. Este negacionismo respecto a la brecha de género es, a su vez, un fenómeno analizado por estudios científicos. / Fotolia

En los últimos años, numerosos estudios han analizado la existencia, alcance y causas de la brecha de género en ciencia y tecnología. Hay menos investigadoras que publican menos, obtienen menos financiación y progresan menos en su carrera. Los datos apoyan la existencia de un sesgo del que algunos todavía dudan incluso dentro de la comunidad científica. ¿A qué se debe tal negacionismo?

“Con este tema a los científicos nos cuesta mucho actuar como científicos, no como personas, y reconocer que nuestros sesgos son reales”, comenta a Sinc la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Teresa Valdés-Solís. “¡Cómo va a pasar esto si la ciencia es objetiva y los concursos de méritos son todos iguales! ¡Es imposible que mi juicio sobre un currículo dependa del género!”, bromea esta doctora e ingeniera química.

El escepticismo se diferencia del negacionismo en que, mientras que el primero pide evidencias, el segundo las rechaza. Esta actitud ya ha sido estudiada en relación con el cambio climático, el fracking, la evolución biológica y la energía nuclear. En 2015, un estudio en la revista The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science analizaba hasta qué punto la política domina las opiniones sobre ciencia. Sus autores mostraban que el partido al que votamos, nuestra ideología política, los valores personales y la religión desempeñan un papel fundamental para decidir qué hechos aceptamos y de cuáles dudamos.

Los hombres son más críticos con los estudios que apoyan la brecha de género que con aquellos que la niegan

El negacionismo respecto a la brecha de género en ciencia y tecnología también ha sido analizado. Un trabajo publicado en 2015 en la revista científica PNAS reveló que los hombres son más críticos con los estudios que apoyan la brecha de género que con aquellos que la niegan.

En el estudio participaron más de 700 personas, hombres y mujeres, de las que unas 200 pertenecían a la comunidad científica. Cada voluntario leyó o bien el resumen de un artículo científico real que demostraba la existencia de una brecha de género en ciencia y tecnología, o bien un resumen modificado para negar dicho sesgo. En ambos casos, debían evaluar la calidad de la investigación que tenía delante.

Los resultados mostraron una mayor falta de objetividad por parte de los participantes masculinos. Los hombres aceptaban los falsos trabajos ‘antibrecha’, pero eran mucho más críticos con aquellos que la defendían. Este sesgo resultó especialmente fuerte entre los investigadores.

Para Valdés-Solís, además de existir un sesgo de confirmación que hace que prefiramos los argumentos que nos dan la razón, hay “cierto desprecio por estudios sociológicos, sobre todo entre los campos de ciencias más duras que, a su vez, son los más masculinizados”.

Un 5% de cambios de opinión

Otro estudio, publicado en la revista Psychology of Women Quarterly, indagó sobre cómo reaccionan hombres y mujeres ante las noticias relacionadas con la brecha de género en ciencia y tecnología. Para ello, el equipo de investigadoras de la Universidad Skidmore (EE UU) hizo aquello que nunca hay que hacer: leer los comentarios de internet.

Hay cierto desprecio por estudios sociológicos, sobre todo entre los campos de ciencias más duras que, a su vez, son los más masculinizados

A partir de tres artículos con perspectiva de género publicados en The New York Times, Discover Magazine y IFL Science, analizaron 831 comentarios para determinar el sexo de su autor y su posicionamiento sobre el tema.

El trabajo contaba con limitaciones evidentes: es difícil determinar el sexo de los internautas y, además, estos solo son representativos de la parte de la población que escribe comentarios en internet; pero también extrajo estadísticas interesantes. Por ejemplo, que un 22% de comentarios justificaba la existencia del sesgo y, de ellos, entre un 79 y un 88% provenían de hombres. La mayoría (59,8%) utilizaba explicaciones biológicas para defender su argumento.

También es cierto que la mayoría de los comentarios (67,4%) estaba de acuerdo con la existencia de una brecha de género, pero de estos solo el 29% pertenecía a hombres. Un 5% del total aseguró que había cambiado de opinión tras leer el texto y de esta minoría el 67% eran hombres. Por el otro lado, el 100% de los comentarios que mostraban gratitud por el estudio fueron de mujeres.

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Media mundial de la proporción de hombres (rosa) y mujeres (azul) en educación superior e investigación de 2008 a 2014. Los datos muestran que la proporción de mujeres cae en el doctorado y la carrera investigadora. / UNESCO

El espejismo de la biología

“Las mujeres son el 28% de los investigadores del mundo”, recuerda la responsable del Área de Investigación y Conocimiento de la Fundación “la Caixa”, Sonia Garcinuño, citando datos de la UNESCO. Los números, en su opinión, pueden engañar si miramos carreras de dominio femenino como Biología, Farmacia y Medicina, cuando “el problema está en Física, Matemáticas y las ingenierías”. También si nos centramos en países más equitativos como España, donde las investigadoras alcanzan el 39% del total.

Hay muchas profesoras de Biología, pero pocas llegan a catedráticas, rectoras o directoras de Organismos Públicos de Investigación

El caso de la Biología, con más de un 60% de biólogas, no refuta la existencia de una brecha. “La gente vinculada a ciencias de la salud suele argumentar que hay muchas profesoras de Biología, pero no se fijan en que pocas llegan a catedráticas, rectoras o directoras de Organismos Públicos de Investigación”, lamenta Garcinuño.

La negación no es exclusiva de los hombres. “Muchas mujeres dicen ‘yo no me he sentido discriminada, las cuotas son lo peor, yo quiero que me valoren por mi capacidad’. Luego te das cuenta de que no son así las cosas, que te valoran por tu mérito, pero luego tienes unas dificultades añadidas que ellos no tienen”, asegura Valdés-Solís. Y pone como ejemplo los datos del CSIC, el mayor organismo público de investigación de España, que tiene un 35,7% de mujeres investigadoras, “pero la proporción no es la misma al ascender en la escala de poder”, recuerda. En 2017, este organismo nombró a su primera presidenta en sus 78 años de existencia.

¿Cómo lograr que alguien acepte la existencia de prejuicios? Un estudio publicado en la revista Journal of Experimental Social Psychology pidió a sus participantes que evaluaran una serie de currículos de campos científicos y tecnológicos. Cuando los investigadores les mostraron que habían evaluado negativamente a una mujer en comparación con un candidato de idéntico currículo, se sintieron culpables y aseguraron que tendrían en cuenta este sesgo en el futuro. La mejor forma de eliminar los prejuicios es ser consciente de que existen.

La brecha en números

En el último curso, el 54% de los estudiantes que se graduaron en carreras de ciencia en la universidad fueron mujeres, según datos del Ministerio de Educación que excluyen Psicología, ciencias sociales y de la salud, así como ingenierías.

Este porcentaje varía mucho según la especialidad. Un 64% de biólogas, un 56% de químicas, un 47% de matemáticas, un 37% de geólogas y un 28% de físicas. Las diferencias son mayores en las carreras tecnológicas, con un 16% de informáticas y un 31% de ingenieras.

La brecha se ensancha conforme avanza la carrera científica. Según la UNESCO, ese 54% de graduadas en ciencia pasa a un 49% futuras doctoras para terminar siendo un 40% de investigadoras. Las catedráticas de ciencia son algo más del 21% del total, menos del 13% si miramos en ingeniería y arquitectura.

Estas diferencias se mantienen en organismos públicos como el CSIC. Las mujeres representan el 35,7% del personal investigador funcionario, pero solo el 18,4% son directoras.

Garcinuño explica que estos números promueven un efecto Mateo de acumulación: “Para hacer un proyecto científico necesitas financiación, que se da a quien tiene más publicaciones. Como los hombres tienen más publicaciones porque son más, obtienen la financiación, así que publican; como publican, obtienen más financiación… Es un círculo”.

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Sergio Ferrer

Sergio

Periodista científico. Amante de la paleontología, la cultura japonesa, los cómics, la paella y Madrid. Exbiólogo. Colaborador de SINC. 

Comentarios

  • Pedro Revilla |14. febrero 2018 19:39:16

    Quizás a mí me ha tocado trabajar con las mejores mujeres, pero lo cierto es que no he visto ni oído ni tenido noticia por ningún otro medio del más mínimo indicio de discriminación en ciencia pública en España. No me cabe la menor duda de que hay discriminación contra las mujeres en muchos ámbitos y lugares, en los que habría que luchar contra la discriminación. Pero luchar contra la discriminación en un ámbito y en un lugar donde no la hay no tiene sentido

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    • Gabriela Atencia |19. febrero 2018 13:29:09

      Quiero contestarte señalando dos párrafos del texto:
      1 - El escepticismo se diferencia del negacionismo en que, mientras que el primero pide evidencias, el segundo las rechaza
      2 - Los datos revelan sesgos y desigualdades
      En nuestro trabajo ponemos a prueba nuestras hipótesis... Las tuyas serían (creo entender) "no hay discriminación de género en ciencia", o "no hay discriminación de género en el ámbito científico en el que me manejo". Dejo a tu criterio que evidencias muestrees. Por el momento Sergio Ferrer pone a tu disposición una serie de estudios cuyos datos revelan un resultado: existe una brecha genérica. La lectura de la misma está en nuestras manos...

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  • Joaquin Felix Rodriguez Bassecourt |19. febrero 2018 13:36:05

    La ciencia es una realidad social sujeta se servidumbres, como lo son todas las realidades sociales tanto en su expresión personalizada y privatizada como en su realidad social e institucional, sin que la norma o el principio normativo sean nunca capaces exceder a la realidad socialmente existente. Con independencia de que el principio ético o jurídico, se aplique o sea una justificación de la bondad de lo existente con mayor o menor alcance real, ya que este alcance no puede superar la realidad social objetivamente generada.

    Por otro lado existe un mecanismo sociocultural que se llama cinismo ingenuo, que permite ser emocionalmente sincero e ideológicamente cínico.

    La ideología definida de una manera rigurosamente científica es el conocimiento interpretativo de la realidad.

    Pero ni los hombres ni las mujeres aplican ni utilizan a la ideología, lo que utilizan es la doctrina que consiste en la adaptación del conocimiento interpretativo de la realidad, que como materia prima del conocimiento suele ser indigerible, por lo que el mecanismo sociocultural del cinismo ingenuo realiza la transformación del conocimiento interpretativo de la realidad en doctrina, lo que lo hace que el conocimiento interpretativo de la realidad, pueda se transformado de Producto indigerible, en algo social y culturalmente digerible para la identidades socioculturales existentes tanto individual como colectivamente.

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  • Eloy |19. febrero 2018 13:36:34

    Pues si hay «quienes siguen pensando...» y el primer paso es «creer que existe el problema...», entonces habrá que conseguir que esos «quienes» lleguen, aunque suene poco científico, a «creer que existe el problema...», por ejemplo a base de estos artículos refritos llenos de opiniones, espejismos y propaganda. Al fin y al cabo lo que la sociedad quiere de la ciencia no es que adelante y progrese con los mejores, sino que se cierre cuanto antes la brecha de género. Creo que en la minería, en la ferralla, en la albañilería, y en la pesca en alta mar están igual o peor. A ver si la UNESCO estudia la brecha de género en esos sectores laborales clave un año de estos y saca las estadísticas. Se me ponen los pelos como escarpias de solo pensarlo.

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  • Daniel Rodríguez Herrera |21. febrero 2018 12:05:47

    Primero se parte de la idea preconcebida de que quienes no creen en la discriminación como causa (o como causa principal, más bien) de la brecha son unos negacionistas de la ciencia para luego plantar argumentos en una única dirección y no plantear con un mínimo de honradez intelectual los argumentos a la contra (sólo se habla de biología y ni siquiera se expone cuál o cuáles son los argumentos basados en biología). Luego se empaqueta y se distribuye a través de medios públicos pagados por todos. Estupendo

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  • Jorge Arias |09. marzo 2018 10:54:54

    Excelente, es cientificamente probable que la discriminación sea ignorada por ser de poco valor científico para la mayoría de las ciencias, dan por sentado su sentido humanista, sin reconocer que por lo mismo están imperfectos como el resto de los mortales que requieren su ayuda, este mismo comportamiento negacionista versus escepticismo debe aceptarse como primordial en varios problemas concernientes a llevar la ciencia a la práctica o incluso al momento de hacer investigación, dado que se juega la filosofía de la ciencia, se olvida que no todo lo que se propone podrá ser utilizado por todos y para todos y mas en concreto me refiero a los estudios financiados por el sector privado, que parece que sufren tanto de escepticismo como negacionismo, cualidad que se observa al hacer observaciones o criticas de sus resultados y mas cuando vienen del sector popular o de los dispuestos beneficiados de tales tecnologías. Me parece fundamental que este problema de ataque pues hay mucha confusión sobre el tema, que como.menciono, es difícil. Un tema por ejemplo es el de los, famosos, transgenicos.

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  • Mar Comas |09. marzo 2018 10:55:05

    En un artículo publicado en Trends in Ecology and Evolution (Budden et al. 2007) muestra cómo las mujeres publicamos menos sólo por ser mujeres y los prejucios que ello implica, que no es ser peores investigadoras.
    Aquí título, autores y resumen: Double-blind review favours increased representation of female authors
    Amber E. Budden, Tom Tregenza, Lonnie W. Aarssen, Julia Koricheva, Roosa Leimu and Christopher J. Lortie
    Abstract: Double-blind peer review, in which neither author nor reviewer identity are revealed, is rarely practised in ecology
    or evolution journals.However, in 2001, double-blind reviewwas introduced by the journal Behavioral Ecology.
    Following this policy change, there was a significant increase in female first-authored papers, a pattern not observed in a very similar journal that provides reviewers with author information. No negative effects could be identified, suggesting that double-blind reviewshould be considered by other journals.

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  • Pere |09. marzo 2018 10:55:26

    Si publican menos normal que obtengan menos financiación y progresen menos en su carrera. ¿por qué publican menos? Así tal cual, eso no indica en absoluto que haya brecha.

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