Un trabajo publicado en Nature revela el papel clave del ilion, así como los cambios en su desarrollo y genética que hicieron posible caminar sobre dos piernas.
No todas las aves de este género viven de la misma forma. Algunas vuelan centenares de kilómetros y otras deciden residir siempre en el mismo lugar. No obstante, esa decisión es muy relevante porque la migración estacional podría ayudarles a tener una senectud más lenta y duradera.