Un orificio circular en una escápula de 75 000 años de antigüedad sugiere que se produjo un conflicto letal con lanzas de madera afiladas entre neandertales en Oriente Medio. Los restos también muestran indicios de una brutal lesión facial al menos un año antes de la muerte, lo que significa que es probable que el neandertal recibiera cuidados antes de morir de forma violenta.
Este material se integraba en múltiples actividades de su vida cotidiana, con una tecnología diversa que incluía lanzas, herramientas, recipientes y elementos estructurales, además de un singular objeto con forma de maza. Todos ellos han sido hallados en el yacimiento de Abric Romaní, en Barcelona.
Una investigación calcula por primera vez la capacidad ecológica de este paisaje de montaña para mantener poblaciones neandertales y aporta una nueva visión sobre la ocupación humana de los ecosistemas de alta montaña en la península ibérica.
El hallazgo cuestiona la idea de que el deterioro genético fuera una de las principales causas de su extinción y permite comprender mejor cómo vivieron y desaparecieron los neandertales tardíos.
Una investigación del Instituto de Biología Evolutiva ha analizado restos genéticos de insectos en el sarro dental y revela que la presencia de insectos en la dieta tan solo habría sido habitual en humanos de latitudes tropicales, que preservaron una adaptación genética que facilitaba su digestión.
Un estudio internacional liderado por instituciones españolas revela que estos grupos prehistóricos explotaban los recursos costeros de forma planificada y adaptada a los ciclos naturales hace 115 000 años. La investigación, basada en restos hallados en la cueva de los Aviones (Murcia), refuerza la idea de que poseían capacidades cognitivas y organizativas comparables a las de nuestra especie.
Un hallazgo en una cueva de Siberia sugiere que esta especie humana no solo identificaba el origen del dolor dental, sino que también aplicaba técnicas complejas para aliviarlo. El estudio de un molar con signos de intervención intencionada apunta a que estas poblaciones prehistóricas contaban con habilidades manuales y conocimientos anatómicos más avanzados de lo que se creía.
Algunas poblaciones humanas usaban restos de animales para crear utensilios duraderos, como martillos blandos y yunques, durante el Paleolítico Medio en Europa Occidental. Un nuevo estudio sugiere que dichos elementos pudieron formar parte del conjunto de herramientas y participar en el desarrollo tecnológico de estos seres primitivos.
Un estudio experimental revela que una sustancia usada en la vida cotidiana de estos grupos humanos arcaicos tenía propiedades capaces de frenar infecciones. El análisis de brea obtenida de abedules actuales apunta a que estas comunidades la aplicaban en heridas para aprovechar su acción antimicrobiana.
El mestizaje temprano entre estas dos especies estuvo marcado por un fuerte sesgo sexual, según un estudio publicado en Science. Los investigadores hallaron que los cromosomas X de los neandertales presentan un 62 % más de ascendencia humana moderna de lo esperado. Este patrón podría deberse a preferencias en la pareja, aunque también influyeron migraciones diferenciales y selección natural.