La rápida transformación del casquete de hielo groenlandés se consolida como una señal inequívoca del calentamiento global. Nuevos datos revelan una aceleración alarmante de los episodios extremos de fusión, con impactos crecientes sobre el nivel del mar y la estabilidad climática del Ártico.
Estos ejemplares se alimentaban de peces gracias a sus largas filas de dientes entrelazados y vivían en hábitats interiores, cerca de ríos o manantiales donde cazar. Un equipo de exploración de 20 personas descubrió restos fósiles en mitad del Sahara.