CIENCIAS NATURALES: Ciencias de la Tierra y del Espacio

La península ibérica sufrió tormentas tropicales en el siglo XVIII y duras sequías en el periodo musulmán

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Las primeras medidas meteorológicas de la Península se tomaron en 1724, justo el año en que pasó por Portugal una de las peores tormentas conocidas. Más tarde, en 1816, se sintieron en España los efectos de la erupción del volcán Tambora; y casi mil años antes, en el 898, una sequía en Al-Andalus fue tan severa que sus pobladores llegaron al canibalismo. Son datos rescatados de viejos documentos por investigadores de la Universidad de Extremadura.

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SINC | | 03 septiembre 2014 09:50

<p>Huracán Vince, que afectó a la península ibérica en octubre de 2005. / <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hurac%C3%A1n_Vince#mediaviewer/Archivo:Hurricane_Vince_eye_2005.jpg" target="_blank">Wikipedia</a></p>

Huracán Vince, que afectó a la península ibérica en octubre de 2005. / Wikipedia

El registro oficial de las series meteorológicas en España comenzó alrededor de 1850, pero antes ya se habían anotado medidas puntuales en algunas zonas de la península ibérica. Las primeras las remitió en 1724 el médico portugués Isaac Sequeira al físico británico James Jurin, que intentaba formar una red europea de meteorólogos, según recogen documentos guardados en la Royal Society de Londres.

“Esas observaciones, que cubren el periodo entre noviembre de 1724 y enero 1725, son las más antiguas que se conocen en la Península”, destaca a Sinc el investigador Fernando Domínguez de la Universidad de Extremadura, “pero lo más curioso no es eso, sino lo que cuentan”.

"Esas observaciones, que cubren el periodo entre noviembre de 1724 y enero 1725, son las más antiguas que se conocen en la Península”, explica Fernando Domínguez 

Las anotaciones del médico portugués registran una de las tormentas más fuertes de las que se tiene constancia en territorio peninsular. Pasó por Lisboa el 19 de noviembre de 1724 y afectó a todo el centro y norte de Portugal, causando daños en palacios, iglesias y edificios, además de hundir o inutilizar numerosas embarcaciones en la costa y el río Tajo.

“Los efectos que causó esta ‘bomba meteorológica’ el día anterior –18 de noviembre– en Madeira, nos hace pensar que se trató de una tormenta tropical”, señala Domínguez. Tormentas de este tipo, que se asocian a huracanes en el Atlántico, solo se conocen otras dos en España: “Una del año 1842 y la más reciente de Vince en 2005, que también se desarrolló en el entorno de Madeira y llegó hasta nuestras costas”.

Los resultados de este estudio han aparecido en la revista Climatic Change, aunque los autores también han analizado la variabilidad climática en la península ibérica en fechas posteriores, durante el periodo entre 1750-1850. Junto a investigadores de otras universidades han revisado documentos de los siglos XVIII y XIX, como los periódicos, que en su cabecera solían mostrar medidas barométricas, de temperatura, viento y estado del tiempo diario.

Se han digitalizado más de 100.000 observaciones de aquella época tomadas en 16 localidades –como Cádiz, Madrid, Badajoz, Palma de Mallorca, Valencia, Zaragoza, Bilbao, Palencia o La Coruña–. De esta forma se han detectado anomalías de alta precipitación, como la que ocurrió en la década de 1780, o el enfriamiento estival que se sintió en toda Europa un año después de la gran erupción del volcán de Tambora (Indonesia) en 1815.

Se ha efectuado el primer intento serio de obtener información climática a partir de fuentes árabes en la península Ibérica

Pero las investigaciones meteorológicas han llegado mucho más atrás en el tiempo. En concreto, se ha efectuado “el primer intento serio de obtener información climática a partir de fuentes árabes en la península Ibérica”, subraya José Manuel Vaquero, otro de los autores, que recalca: “¡Estamos hablando de noticias del clima en España hace mil años!”.

Los musulmanes ocuparon la península durante varios siglos, aunque el equipo se ha centrado en las crónicas disponibles entre los años 711 y 1010. En esos textos los historiadores árabes describían acontecimientos políticos y sociales, pero de vez en cuando se colaba algún evento climático con relevancia para la comunidad.

“Recopilando estos eventos podemos decir que ocurrieron importantes sequías en Al-Ándalus entre 748-754, 812-823 y 867-879, unos periodos en los que encontramos muchas referencias a sequías y hambrunas asociadas, que incluso hicieron que la gente emigrara hacia el norte de África”, apunta Domínguez.

El científico destaca la referencia más llamativa: “En el año 898 una sequía, probablemente corta pero muy severa, llevó a los andalusíes a practicar el canibalismo para poder sobrevivir, según algunos crónicas, aunque seguramente también influyeran otros factores socioeconómicos o epidemias”.

“Conocer el clima del pasado es importante para entender la variabilidad de todo el sistema climático", señalan los autores

Otros datos revelan que el clima en Córdoba, una de las ciudades más importantes del mundo por entonces, mostró una mayor frecuencia de la nieve y el granizo en el período 971-975 respecto a las medias actuales. Este estudio se ha publicado en la revista The Holocene.

“Conocer el clima del pasado es importante para entender la variabilidad de todo el sistema climático, que tiene subsistemas interactuando entre sí a escalas diversas y va mucho más allá de los registros meteorológicos ‘oficiales’ de los últimos 150 años, que además están afectados por la quema de combustibles fósiles y no reflejan la variabilidad climática natural”, dicen los autores, que recuerdan: “Muchas de las observaciones que hicieron nuestros antepasados están esperando en los archivos y bibliotecas a ser rescatadas”.

Referencias bibliográficas:

F. Domínguez-Castro,  J. M. Vaquero,  F. S. Rodrigo, A. M. M. Farrona, M. C. Gallego,

R. García-Herrera,  Barriendos, A. Sanchez-Lorenzo. “Early Spanish meteorological records (1780–1850)”. International Journal of Climatology 34: 593-603, 2014.

Fernando Domínguez-Castro, Juan C de Miguel, José M Vaquero, María C Gallego, Ricardo García-Herrera. “Climatic potential of Islamic chronicles in Iberia: Extreme droughts (ad 711-1010)”. The Holocene 24: 370, 2014.

F. Domínguez-Castro, R. M. Trigo,  J. M. Vaquero. “The first meteorological measurements in the Iberian Peninsula: evaluating the storm of November 1724”. Climatic Change 118: 443-455, 2013.

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Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Comentarios

  • Perry |05. septiembre 2014 13:45:30

    Buenas tardes:

    Bueno, no deja de ser un estudio interesante, pero no revela nada que no se supiera antes. Lo que esta claro es que esa supuesta variabilidad climática de la Península Ibérica, en gran parte del periodo de estudio, coincide con cambios astronómicos debidos al movimiento del baricentro solar, que ocasiona variaciones en la cantidad y tamaño de las manchas solares.

    Los baricentros excéntricos e incoherentes motivan mínimos solares, los cuales se caracterizan por la pérdida de emisión de energía solar, ondulación excesiva del jet stream, y entrada de rayos cósmicos motivados por la pérdida de plasma solar. Además, están apareciendo estudios que indican una correlación directa entre las erupciones volcánicas y el descenso de la actividad solar.

    Así es que, esta variabilidad no es exclusiva del clima iberico, dado que en el mismo periodo en el que se citan las grandes inundaciones, toda Europa sucumbió ante la recurrente llegada de enormes borrascas que ocasionaban la muerte de centenares de miles de personas en el norte de Europa, la pérdida de cultivos, y la desaparición de ciudades bajo los nuevos paisajes anemorficos del norte de Inglaterra. En resumen, un tercio de la población europea desapareció, ocasionando hambrunas, conflictos bélicos y revueltas populares

    Este periodo se conoce como la Pequeña Edad de Hielo, y fue propiciada por los mínimos solares de Mauder y Dalton, y constituyó uno de los más de 19 enfriamientos globales detectados en los últimos 7500 años. Del mismo modo, intercalados en ellos, han sido estudiados otros periodos muy cálidos como el Óptimo Térmico Medieval, y parece obvio que en este periodo la actividad antropogénica era desde el punto de vista de las emisiones de CO2, despreciable.

    Así es que, a veces, me resulta bastante simple argumentar que todos los desajustes de la tierra se deben al calentamiento global antropogénico, y más cuando es publicada por estamentos científicos que parecen pretender obviar el irrefutable hecho de que el sol es el principal modulador del clima de la tierra.

    Para terminar, los principales investigadores del mundo, que no reciben subvenciones del IPCC, indican que estamos entrando en otro mínimo solar... Pero bueno, supongo que de esto es mejor no hablar... Incluso en este año en el que la Antártida ha batido su récord histórico de hielo, el Artico batirá el máximo de los 10 últimos años, y están apareciendo glaciares en donde antes no los había.

    Gracias

    Responder a este comentario

  • Quano |05. septiembre 2014 13:46:48

    Es gracioso que el captcha para comentar esta noticia tenga un numero de una puerta para ayudar a gooooooogle xD

    Responder a este comentario

  • jose antonio aleman |08. septiembre 2014 09:07:32

    El nacionalismo español no perdona la ocasion: "“¡Estamos hablando de noticias del clima en España hace mil años!”."
    Les recuerdo que hace mil años Ehpaña NO existía.
    un saludo

    Responder a este comentario

  • Perry |08. septiembre 2014 09:07:42

    Buenas tardes:

    Bueno, no deja de ser un estudio interesante, pero no revela nada que no se supiera antes. Lo que esta claro es que esa supuesta variabilidad climática de la Península Ibérica, en gran parte del periodo de estudio, coincide con cambios astronómicos debidos al movimiento del baricentro solar, que ocasiona variaciones en la cantidad y tamaño de las manchas solares.

    Los baricentros excéntricos e incoherentes motivan mínimos solares, los cuales se caracterizan por la pérdida de emisión de energía solar, ondulación excesiva del jet stream, y entrada de rayos cósmicos motivados por la pérdida de plasma solar. Además, están apareciendo estudios que indican una correlación directa entre las erupciones volcánicas y el descenso de la actividad solar.

    Así es que, esta variabilidad no es exclusiva del clima iberico, dado que en el mismo periodo en el que se citan las grandes inundaciones, toda Europa sucumbió ante la recurrente llegada de enormes borrascas que ocasionaban la muerte de centenares de miles de personas en el norte de Europa, la pérdida de cultivos, y la desaparición de ciudades bajo los nuevos paisajes anemorficos del norte de Inglaterra. En resumen, un tercio de la población europea desapareció, ocasionando hambrunas, conflictos bélicos y revueltas populares

    Este periodo se conoce como la Pequeña Edad de Hielo, y fue propiciada por los mínimos solares de Mauder y Dalton, y constituyó uno de los más de 19 enfriamientos globales detectados en los últimos 7500 años. Del mismo modo, intercalados en ellos, han sido estudiados otros periodos muy cálidos como el Óptimo Térmico Medieval, y parece obvio que en este periodo la actividad antropogénica era desde el punto de vista de las emisiones de CO2, despreciable.

    Así es que, a veces, me resulta bastante simple argumentar que todos los desajustes de la tierra se deben al calentamiento global antropogénico, y más cuando es publicada por estamentos científicos que parecen pretender obviar el irrefutable hecho de que el sol es el principal modulador del clima de la tierra.

    Para terminar, los principales investigadores del mundo, que no reciben subvenciones del IPCC, indican que estamos entrando en otro mínimo solar... Pero bueno, supongo que de esto es mejor no hablar... Incluso en este año en el que la Antártida ha batido su récord histórico de hielo, el Artico batirá el máximo de los 10 últimos años, y están apareciendo glaciares en donde antes no los había.

    Gracias

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