BIOMEDICINA Y SALUD: Epidemiología

¿Se han exagerado sus beneficios permanentes?

La lactancia materna bajo la lupa de la ciencia

  • Facebook
  • Delicious
  • Meneame
  • Arroba

La decisión de dar teta o biberón es una de las que más inquietan a las madres recientes. Una opción personal se ha convertido en objeto de un debate social donde se cruzan razones científicas con modelos de crianza y conciliación. Mientras unos acusan a las que no amamantan por privar a sus bebés de una fuente de salud y apego, otros murmuran cuando un niño con dientes baja el sostén a su madre. Hoy nadie duda de los efectos positivos de la lactancia materna; sin embargo, algunos estudios cuestionan sus propiedades protectoras a largo plazo.

Más información sobre:
madres
teta
pecho
biberón
lactante
lactancia
leche
infancia
OMS
maternidad
bebé

Marta Palomo | | 06 febrero 2016 08:00

<p> Las mujeres con mayor nivel social y educativo alargan más el periodo de lactancia. <a href="http://www.agenciasinc.es/Multimedia/Fotografias/Las-mujeres-con-mayor-nivel-social-y-educativo-alargan-mas-el-periodo-de-lactancia" target="_blank">Imagen</a>: Olmo Calvo</p>

 Las mujeres con mayor nivel social y educativo alargan más el periodo de lactancia. Imagen: Olmo Calvo

“Cuando usted entra en una guardería, ¿puede diferenciar aquellos niños que han sido alimentados con biberón de los de lactancia materna? ¿Y en una clase de primaria? ¿Y en una graduación universitaria? –Amy Tuteur espera unos segundos antes de contestarse a sí misma–. Pues será que tanta diferencia no hay”.

Esta ginecóloga estadounidense, autora de The Skeptical OB, denunciaba el pasado mes de agosto en la revista Time que a diario atiende a madres angustiadas que se sienten culpables porque no pueden o no quieren dar el pecho a sus bebés. “Están bajo una gran presión que les hace sentir que son malas madres cuando, en realidad, las diferencias entre la lactancia materna y la fórmula en los países desarrollados son muy, muy pequeñas”, afirma Tuteur.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del bebé. Esta institución hace años que intenta remontar el bajo seguimiento de su directriz, tanto en regiones empobrecidas como en las más favorecidas económicamente, sin el éxito deseado.

Según un macroestudio publicado la pasada semana en la revista The Lancet, en los países de rentas bajas y medias solo uno de cada tres bebés son alimentados con lactancia materna exclusiva durante sus primeros seis meses de vida. En las sociedades más ricas, especialmente la europea, las cifras no mejoran. El trabajo estima que si la lactancia materna se incrementara hasta niveles universales se podrían prevenir hasta 823.000 muertes de niños menores de cinco años.

mapa lactancia lancet

Porcentajes de niños que maman del pecho a los doce meses de vida en 153 países, entre 1995 y 2013. Fuente: 'The Lancet'

Ni instituciones ni científicos ponen en duda que la leche materna es mejor que la de fórmula. No será la primera en hacerlo Amy Tuteur, quien amamantó a sus cuatro hijos. “Porque quería y podía, y era feliz con mi decisión”, subraya. Pero coincide con el médico Michael Kramer, líder de una investigación única en la historia sobre los efectos del amamantamiento, y con la opinión de un número cada vez mayor de profesionales: “Se han exagerado los resultados científicos sobre los beneficios que tiene la lactancia en la salud del bebé a largo plazo”, explica a Sinc Kramer desde su despacho en la Universidad de MgGill en Montreal (Canadá).

Leyendo entre líneas 

Una abrumadora mayoría de estudios concluye que la lactancia materna es mejor que la artificial para la salud del bebé y que estos beneficios se prolongan a lo largo de la vida.

Estos trabajos demuestran que los bebés amamantados tienen menos infecciones y que a medida que crecen muestran menor tendencia al desarrollo de obesidad, diabetes tipo 1 y 2, asma, alergias, presión arterial alta, hiperactividad, cáncer y caries dentales; y presentan un mayor coeficiente intelectual.

Investigar los efectos de la lactancia en humanos es complicado: las variables demográficas y los estilos de vida influyen en los resultados

Pero estos estudios, que no son experimentales sino observacionales (comparan un grupo de población con otro), también revelan que, respecto a los bebés de biberón, los de pecho tienen mayor probabilidad de ser blancos, nacer en familias con ingresos elevados, tener padres con un alto nivel educativo, un mejor acceso al sistema de salud y vivir en barrios más seguros y con bajos niveles de toxicidad ambiental.

Kramer asegura que investigar las consecuencias de la lactancia en humanos es muy complicado. “No estamos hablando de una relación como la del tabaco y las enfermedades pulmonares, sino de algo mucho más sutil. Cuando los efectos que buscas son débiles y se ven influidos por la conducta de las personas, es muy fácil que tus resultados se desvíen hacia una respuesta u otra por no tener en cuenta todas las variables de confusión”, alerta.

Es decir, se corre el riesgo de omitir hechos, como la dieta o el ejercicio que practica una familia, que afectan directamente en el resultado de la investigación. Por ejemplo, la influencia de la lactancia sobre la obesidad.

En los hermanos puede estar la clave

Para desentrañar el efecto real de la lactancia sobre la futura salud del bebé deberían minimizarse estas variables de confusión. Una primera aproximación la llevaron a cabo en el año 2005 dos economistas que estudiaron 2.734 parejas de hermanos. De estas, 523 habían sido alimentadas de manera diferente, un hermano con pecho y el otro con biberón.

Los investigadores analizaron el índice de masa corporal, asma, alergias, notas del colegio, apego a la madre y hasta 15 indicadores de salud y habilidad cognitiva. Casi todas las diferencias que tan claramente se manifestaban en la población general resultaron ser nulas entre hermanos.

“Nuestros resultados demuestran que muchos de los efectos beneficiosos a largo plazo de la lactancia han sido sobreestimados”, escribían los autores. Solo una diferencia se mantuvo: la habilidad cognitiva.

Muchos beneficios a largo plazo que se atribuyen a la lactancia materna tienden a cero cuando se comparan hermanos

Este trabajo fue el primero de varios más, el más reciente publicado en mayo de 2014, que revelan una y otra vez que casi todos los efectos beneficiosos a largo plazo que se atribuyen a la lactancia materna tienden a cero y se vuelven insignificantes cuando se comparan hermanos. Es decir, que en realidad son debidas a características demográficas y estatus social, pues en los países desarrollados –España entre ellos–, las mujeres con mayor nivel social y educación dan más el pecho y alargan el periodo de lactancia.

El coeficiente intelectual sí se mantiene diferente en algunos de estos trabajos, aunque en otros no, pero la cifra se reduce de una media de 2,2 puntos en los estudios observacionales a 0,22 en los que solo comparan hermanos.

De Bielorrusia al mundo

De todos modos y según Kramer, el estudio con hermanos no es el mejor diseño ya que la madre ha decidido cambiar la alimentación entre uno y otro por alguna razón, y esta puede ser una variable de confusión y falsear los resultados. “No es una comparación del todo justa”, reflexiona el investigador. Lo ideal sería diseñar un ensayo como si de un fármaco se tratara, prospectivo y aleatorio, donde fuera solo el azar el que determinara el tipo de alimentación, de manera que cualquier diferencia entre los dos grupos se debiera únicamente al tipo de lactancia. 

En el año 1996, Michael Kramer puso en marcha un estudio de estas características llamado PROBIT (acrónimo en inglés de Promotion of Breastfeeding Intervention Trial). En Bielorrusia, Kramer y sus colegas reclutaron a 17.046 bebés y convencieron a la mitad de sus madres para que prolongaran la lactancia materna y lo hicieran de manera exclusiva. Desde entonces, los investigadores han monitorizado minuciosamente la salud de estas criaturas y de momento han difundido los resultados del seguimiento a los seis y a los 11,5 años. En breve publicarán los datos tras 18 años de estudio.

En un ensayo prospectivo con 17.046 lactantes, no se han observado efectos permanentes sobre la obesidad, la alergia ni el asma

“La OMS y otras organizaciones que promueven la lactancia materna nos citan cuando tenemos resultados que les gustan, y no lo hacen cuando no son de su agrado. No me parece bien utilizar los datos que a uno le interesen para promover lo que considera que es mejor, y creo que eso es justo lo que está pasando”, denuncia este médico por teleconferencia con Sinc.

Lo que, según Kramer, no le gusta a la OMS es que en su ensayo no han encontrado ninguna evidencia de los efectos beneficiosos de la lactancia a largo plazo: ni respecto a la obesidad, ni a la alergia ni el asma.

“Lo que sí hemos corroborado, y hay una evidencia científica muy sólida al respecto, es que la leche materna proporciona protección ante infecciones –asegura el investigador–. Pero solo durante el período de lactancia, y desaparece a los pocos días de detenerla”.

El gerente del Programa de Nutrición, Actividad Física y Obesidad de la OMS, Joao Bredo, se muestra escéptico con el ensayo de Kramer y los trabajos con hermanos. “Es cierto que los estudios observacionales pueden tener un problema de desviación y que debemos continuar investigando –admite Bredo–. Pero, a día de hoy, no creemos que exista evidencia suficiente como para dudar de los efectos beneficiosos de la lactancia materna sobre la salud a corto y largo plazo”.

Lo que sí hace la lactancia materna

“Existe la idea de que los beneficios de la lactancia materna solo se refieren a los países pobres, pero no es así, son igual de importantes para toda la población”, subraya Bredo. En esta línea, una de las conclusiones del estudio de The Lancet es que en países desarrollados la lactancia materna reduce el riesgo de muerte súbita del lactante en una proporción de más de un tercio.

lactancia,maternidad

'Tetada' de protesta después de que una mujer fuese expulsada de un establecimiento de Valladolid por amamantar en público. / EFE

Los lactantes del ensayo PROBIT, en Bielorrusia, sufrieron menor número de infecciones, especialmente gastrointestinales, y de menor intensidad. “En países desarrollados las diferencias entre la lactancia natural y el biberón no son una cuestión de vida o muerte, pero sí en otros lugares”, asegura Kramer, refiriéndose a países en vías de desarrollo o inmersos en conflictos bélicos donde el riesgo de infección es elevado o el agua no es potable. También en el caso de bebés prematuros en los que la leche materna ha demostrado ser eficiente para reducir el riesgo de enterocolitis necrosante, un trastorno intestinal.

La leche materna es rica en sustancias que no posee la de fórmula, como células madre y del sistema inmunitario

La leche materna, rica en anticuerpos del tipo IgA, constituye una primera línea de defensa en las zonas mucosas, como el intestino del bebé. Además, recientes investigaciones demuestran que es rica en sustancias que no se encuentran en la de fórmula, como células madre, células del sistema inmunitario y otras moléculas que favorecen el crecimiento de determinadas bacterias en detrimento de otras potencialmente patógenas en la flora intestinal del bebé.

“La leche materna ha evolucionado a lo largo de millones de años y todavía desconocemos muchas de sus propiedades. No me extrañaría que en el futuro descubriéramos nuevos efectos beneficiosos, especialmente relacionados con el sistema inmunitario”, afirma Kramer.

Sobre el coeficiente intelectual

El resultado más controvertido del experimento de este pediatra canadiense se refiere al coeficiente intelectual, pues en sus varias publicaciones llega a encontrar diferencias de 7 puntos entre los dos grupos. “Pero este valor está sobreestimado –admite–. Teniendo en cuenta todos los estudios, yo creo que la diferencia real es unos 3 puntos de más en el grupo de lactancia materna que en el de fórmula”.

Are you mum enough

En 2012, Time publicaba esta portada. Muchas mujeres denunciaron que su titular '¿Eres lo bastante madre?' era una nefasta forma de presión. Por motivos distintos, otros se escandalizaron al ver a un niño de tres años mamando.

¿Qué importancia tiene ese valor? Según Kramer, a nivel individual, ninguna. “Es irrelevante, como la diferencia que pueda existir entre hermanos”, explica. Pero sí podría serlo a nivel poblacional. ¿La explicación? El científico admite que no sabe.

Alguna teoría ha sonado a favor de la presencia de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga presentes en la leche materna y no en la de fórmula, pero los estudios de leche suplementada con ellos no han revelado ningún efecto.

Amy Tuteur resopla y da una respuesta contundente: las medias de coeficiente intelectual no han hecho más que aumentar a lo largo del siglo XX en EE UU, mientras que la proporción de lactancia materna disminuía.

“No hay duda que la lactancia materna es mejor, pero si una madre no quiere o no puede dar el pecho, tiene mil herramientas para compensar e incluso superar cualquier beneficio que pueda conferir su leche a largo plazo: desde leerle cuentos a su bebé a ponerle el cinturón en el coche”, afirma Kramer.

El científico canadiense admite que existe una fuerte presión social que promueve este tipo de lactancia. Para él, esta situación se explica como una respuesta popular a las campañas agresivas que durante años han esgrimido las empresas productoras de leche artificial en detrimento de la materna.

Sin teta también hay paraíso

Para Tuteur, “entre la lactancia materna y la ‘crianza con apego’ vivimos una auténtica locura en la que las mujeres, su tiempo, su trabajo y sus sentimientos son invisibles”, critica.

Según la ginecóloga, ningún gran cambio social es gratuito y la respuesta a la emancipación económica y laboral de la mujer ha sido el ascenso de movimientos antifeministas que defienden que una buena madre debe quedarse en casa con sus hijos. “No parece necesario que los padres hagan nada”, comenta irónica.

Para Tuteur, “entre la lactancia y la crianza con apego vivimos una locura en la que las mujeres, su tiempo, su trabajo y sus sentimientos son invisibles”

La Alianza Mundial por la Lactancia Materna (WABA por sus siglas en inglés) no coincide con la opinión de Amy Tuteur.

Amal Omer-Salim, asesora técnica de la organización denuncia que el sistema de salud está inundado de promociones de leche de fórmula, muchos trabajadores sanitarios no están preparados para apoyar a las madres en el inicio del proceso, la legislación de las bajas maternales es pobre y el ambiente laboral no invita a mantener la lactancia tras la reincorporación al trabajo. “La lista de retos a los que se enfrentan las madres es interminable”, afirma Omer-Salim.

“En el mundo urbanizado en el que vivimos, toda esta realidad a veces se reduce a que algunas madres se sienten culpables. ¿Nosotros contribuimos a este imperativo? No estoy segura, porque en lo único que hacemos hincapié es en la necesidad de proteger, promover y apoyar a las mujeres”, escribe a Sinc Omer-Salim, quien también admite que el exceso de celo de algunos trabajadores sanitarios poco formados en temas de lactancia sí puede provocar sentimientos de culpa.

“Existen muchísimas cosas por las que una puede sentirse culpable a la hora de criar a los hijos, y tarde o temprano ellos ya se encargarán de decirte lo que hiciste mal –se ríe Tuteur–. A las madres angustiadas yo les aconsejaría que ahorraran fuerzas, que la parte dura de la maternidad aún está por venir, y que un hijo nunca te dirá: ‘El problema, mamá, es que no me diste de mamar”.

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Marta Palomo

marta

Doctora en biología y comunicadora científica especializada en biomedicina. Colaboradora de SINC.

Comentarios

  • Elena |07. febrero 2016 09:43:10

    Si hablamos de ciencia, no olvidemos que "la lactancia artificial es el experimento más duradero sin grupo de control ni consentimiento informado en la historia de la medicina" como dijo Frank Oski. Por qué no se investiga todo lo que le falta a la lactancia artificial. Esto es como si los científicos se pusieran a investigar las ventajas de respirar aire puro en vez de investigar las consecuencias de fumar. Ninguna recomendación pediátrica se cuestiona tanto ni de una forma tan sangrante como la lactancia materna. Qué lástima.
    Y después de estar dando el pecho tres años (de los cuales más de un año estando embarazada y luego tándem), me he dado cuenta que los beneficios psicológicos y emocionales son incommensurables.

    Responder a este comentario

  • Silvia |07. febrero 2016 09:43:25

    cuando algo ha estado abiertamente discriminado recientemente es normal que haya luego un movimiento social para recuperarlo, han sido muchos los fallos, desde la separación de la madre y el bebé despues del parto, a la imposición de horarios o la promoción de las leches de fórmula. Lo del sentimiento de culpa de las mujeres de momento es algo a mejorar en los próximos años pero las que no se sientan culpables por darle biberón, lo harán por no estar con ellos el dia de su actuación de navidad, o por no tener hijos, o por dejar su trabajo, el caso es que las mujeres siempre nos tenemos que sentir culpables por algo, no creo que promover la lactancia materna haga que haya más sentimiento de culpa

    Responder a este comentario

  • M luisa |09. febrero 2016 09:28:41

    De acuerdo con la Dra Tuteur, aparte de los innegables beneficios que tiene la lactancia materna en los primeros meses, especialmente por aportar defensas al sistema inmunológico del bebé, es cuestionable que estos beneficios se prolonguen a largo plazo y que sea necesario alargar la lactancia durante periodos que sobrepasen con creces los seis meses. Soy madre y abuela, y he amamantado a mis hijos y mis nietos han sido amamantados, pero esta larga interdependencia madre / bebé, que quieren imponer los movimientos de la liga o alianza de la leche, y la culpabilidad que se genera en madres que por las razones que sean no pueden o quieren amamantar a sus hijos/ as, son síntomas de los intentos de detener, sino hacer retroceder, el proceso de capacidad de decisión de la propia mujer. Además, pongo en duda que ese alargamiento casi forzado de la interdependencia madre / hijos sea óptimo para el desarrollo emocional y la autonomía de los más pequeños. El factor fundamental, en todo caso, es la actitud de la madre (y el padre) y su capacidad de aportar seguridad afectiva a sus hijos/as

    Responder a este comentario

  • PATRICIA SANZ COBOS |09. febrero 2016 09:39:59

    Gracias Marta, me va a venir muy bien "saber" algo más sobre la lactancia materna dentro de unas pocas semanas...salgo de cuentas el 3 de marzo, pero sobretodo creo que por mucho deseo que una madre tenga de amamantar a su bebé, desafortunádamente, la sociedad nos lleva a reincorporarnos a las 16 semanas, haciendo un poquito más difícil esas ganas de transferirle a tu bebé las Igg´s o otros anticuerpos que puedan beneficiarle mucho más que si le alimentas con leches artificiales ...Yo soy una de esas afortunadas que podrá al menos, "intentar" ( nada es obvio antes de que llegue el momento ...) la lactancia materna, pues supúestamente el bebé nacerá mientras estoy en paro y me darán la baja maternal desde la SS y debido a mi minusvalía, en vez de 16 semanas, tendré sobre 20, más el período que no haya consumido de paro cuando nazca el bebé...

    Responder a este comentario

  • Asun |09. febrero 2016 11:07:49

    Pero de los beneficios para la madre no dice nada, ni para la economía familiar...

    Responder a este comentario

  • mbg |10. febrero 2016 10:22:31

    Sobre esto de que no podríamos distinguir una persona amamantada de otra con biberón, recordarle a la persona que ha escrito este artículo que la masa cerebral de personas amamantadas o alimentadas con fórmula es distinta, es decir, la materia cerebral. Alguna diferencia habrá.
    Por otro lado, existe un impacto a nivel oncológico tanto en madre (cáncer ovarios, pecho) como de bebé (linfomas, leucemia) que tampoco es desdeñable.
    También incide la lactancia en una menor aparición de trastornos mentales, debido al contacto físico.
    Y al final también es sentido común. Me da igual que la ciencia me diga que da lo mismo que te amamante tu madre, con amor, cuerpo con cuerpo, que una leche de una pobre vaca que no conoce nadie, hormonada hasta las trancas, administrada en un recipiente de plástico hecho en China.
    Sencillamente no lo es. Porque estamos hablando de amor. Y no es lo mismo abrazarse a un peluche made in China que a tu marido o a tu hijo, ni es lo mismo hacer el amor con tu marido que meterte un consolador de goma.
    La ciencia androcéntrica sigue negando y ninguneando el cuerpo femenino en lo materno y sigue sustituyéndolo con artilugios hechos en laboratorios fríos y fórmulas creadas por hombres.
    En cuanto al sentimiento de culpa, en parte estoy de acuerdo. Pero ls madres que amamantamos también aguantamos chaparrón pro biberón, es lo que tiene ser madre, aguantar a los opinólogos.
    Que cada una haga lo que quiera. Y si por el simple hecho de leer los beneficios de la lactancia materna alguien se siente culpable, quizá el problema no es la lactancia si no que no se han tomado las decisiones desde el corazón, con el convencimiento que se hizo lo mejor.
    Yo tuve que tomar antidepresivos durante el embarazo, después ha salido un estudio que los relaciona con un mayor riesgo de autismo. Me duele, por supuesto, quiero lo mejor para mi hija. A partir de aquí, tengo claro que los necesitaba. Por lo tanto culpabilidad, cero.

    Responder a este comentario

  • Elena |11. febrero 2016 14:32:07

    ¿Estamos seguros de que es "el sentimiento de culpa" de quienes no han dado teta lo que provoca "malestar" en algunas personas? ¿La publicidad de las compañías es lo que provoca "ataques" por parte de quien da el pecho a quienes dan el biberón? No lo creo. No se puede generalizar. Algunas madres pueden llegar a sentirse culpables, pero no creo que sea conocer los beneficios de la leche materna lo que provoca ese malestar.
    MBG, quiero pensar que has dejado este comentario sin pararte a pensar en el daño que pueden hacer tus palabras a una madre que da biberón, contenga leche de fórmula o materna. No creo que este malestar generalizado con el tema teta/biberón sea porque quien no da pecho se siente culpable cuando lee los beneficios de la lactancia materna, hay que ir un poco más allá. Por ejemplo, tu no hablas de evidencias ni beneficios, directamente hablas de "amor" y a día de hoy no hay ningún estudio que confirme que el amor de las madres esté relacionado con lo que alimentan a su bebé y es de sentido común llegar a la conclusión de que poco tiene que ver. Es cruel. Y si alguien se siente mal tras leer comentarios como el tuyo dudo que sea porque se sienta culpable. Comparar las atenciones y el amor de una madre que da biberón, respecto a la que da pecho con un consolador o un peluche no sucede por las campañas de publicidad de los fabricantes de formula (como dice Kramer en el artículo) Este tipo de comentarios indignan por igual a quienes dan pecho o biberón y antes de que pienses que la crítica (constructiva) en lugar de estar razonada es fruto de un "supuesto" sentimiento de culpa por parte de alguien que ha dado biberón, te diré que he amamantado a mis dos hijos, durante bastante tiempo y sin pedir permiso a la comunidad científica. Lo hice porque pude y sobre todo, porque quise.
    El artículo no dice que sea igual dar pecho que biberón, las evidencias tampoco versan sobre si recibe amor de verdad el bebé de pecho y el de biberón de mentira, pero pone la lupa, quizá, porque a día de hoy la conciliación es casi imposible y muchas mujeres se ven forzadas a elegir, a tomar decisiones sobre su vida, su trabajo, su economía y no sería extraño que muchas se sintieran "engañadas" al conocer que muchos de los estudios en los que han basado esas decisiones están sesgados y no había tanta diferencia entre amamantar seis meses o dos años. Por no hablar de las depresiones postparto, de las crianzas tristes y del dolor que puede llegar a sentir una madre cuando califican el amor que recibe su bebé "de segunda clase" o lo que hayas querido dar a entender con esa comparación tan desafortunada.
    Un saludo.

    Responder a este comentario

  • Sonia |17. febrero 2016 18:12:22

    Cada madre decide libremente que desea hacer, mi nena tiene 14 meses y toma leche materna, y así seguira hasta que ella quiera. Ha sido duro y dificil por el horario de trabajo, pero lo tuve siempre claro, no quise darle formula. Digan lo que digan, la formula es un sustituto, lo natural, lo normal y mas saludable es la teta, no el bibi. La formula la veo perfecta para los casos en los que es imposible dar el pecho ( es mi opinion ) sinceramente, han leido los ingredientes de las leches de formula??? De leche muchas no llegan al 45% el resto son aceites y componestes que los fabricantes las añaden en su proceso de fabricación........ personalmente no me agrada la idea de dar a mi hija aceite de oescado, palma o coco. Prefiero alimentarla con el mejor alimento que la puedo dar, y respeto totalmente a las madres que no den el pecho, repito que todas decidimos libremente, por eso no deberian sentirse culpables.

    Responder a este comentario

  • Alejandra |27. abril 2017 12:57:54

    La verdad no estoy de acuerdo con lo mencionado antes por el articulo del cientifico canadiense, no es lo mismo amamantar a seno materno que artificialmente, es verdad, la sociedad en la actualidad ha hecho que las madres sientan un sentimiento de culpa, que se sientan presionadas, pero para eso existe el personal de salud que debe incentivar y apoyar la lactancia materna al 100% existen una gran cantidad de beneficios tanto para el bebé como para la madre, la leche materna es un alimento IDEAL para el bebé, es justo lo que necesita, la leche de fórmula está hecha con leche de vaca que es dificil para los bebes digerirla es por esto que ocurren enfermedades como el estreñimiento, el reflujo, etc que provocan al bebe malestar que con la lactancia materna no tendra. Amamanten a sus bebes

    Responder a este comentario

  • Sinaida Teijeiro |26. octubre 2017 12:02:24

    Es un artículo interesante. No estoy de acuerdo con el enfoque de la ginecóloga Tourtour. Querer criar a mi bebé en casa no es antifeminista. Creo que es lo más feminista del mundo. Mi derecho a ser mujer en total plenitud!!! Me enorgullezco de no considerar mi trabajo (que me encanta), como algo tan importante en mi vida como para dejar a mi niño 8 horas sin darle el pecho. El problema es que no todas las mujeres se lo pueden permitir por cuestiones económicas. También me da pena que mi compañero se tenga que ir a trabajar en vez de quedarse y ver crecer a su niño, pero necesitamos una fuente de ingresos, y él no tiene teta. Soy una suertuda!! Una mujer emponderada (que se dice ahora)!!

    Responder a este comentario

QUEREMOS SABER TU OPINIÓN

Por favor, ten en cuenta que SINC no es un consultorio de salud. Para este tipo de consejos, acude a un servicio médico.

AGENCIA SINC EN TWITTER