Para muchas personas intersexuales, la atención sanitaria a lo largo de su vida ha sido un cúmulo de malas experiencias, incertidumbre respecto a pruebas y tratamientos y comentarios desafortunados. Por eso, en los centros de salud se debe abogar por la escucha, la honestidad y el acompañamiento.
La intersexualidad es una etiqueta que tiene poca visibilidad dentro y fuera del colectivo LGTBIAQ+, y abarca un espectro de posibilidades más amplio de lo que normalmente se piensa. Esto hace que las personas intersex se enfrenten a violencias y discriminaciones en todas las etapas de su vida.