Los expertos pensaban que el planeta rojo poseía un vulcanismo mucho más simple que el de la Tierra al carecer de tectónica de placas, pero un nuevo estudio sugiere que tuvo una corteza igual de compleja, lo que pudo influir en la formación de una atmósfera y en su habitabilidad.
Estos gigantes gaseosos se formaron juntos y están atrapados en una relación gravitatoria que los obliga a tirar uno del otro. Sin embargo, lo más sorprendente es su escasa densidad, algo que los expertos todavía no saben responder al necesitar observaciones atmosféricas con el telescopio James Webb.