Antes se pensaba que todas eran blancas y por ello recibieron ese nombre, pero un estudio indica que la composición y densidad de su atmósfera podría hacer que se vieran verdes, rosas, amarillas e incluso moradas.
Una colaboración entre la Universidad Técnica de Viena y el instituto alemán PTB logra mantener en funcionamiento continuo durante más de 24 horas un prototipo basado en torio-229. El hallazgo avanza en la detección de variaciones en las constantes fundamentales de la física.