El planeta recién descubierto, al igual que los otros dos del sistema, es un gigante gaseoso como Júpiter o Saturno. Sin embargo, Beta Pictoris d tiene una órbita mucho más amplia que otros del mismo sistema. También es relativamente frío y, por tanto, extremadamente tenue en relación con su estrella anfitriona.
Un equipo de astrónomos logra la detección directa de estos densos remanentes estelares a menos de 65 años luz de la Tierra, camuflados por el intenso brillo de sus compañeras, las enanas rojas.