Un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía demuestra por primera vez que los dos anillos de este pequeño cuerpo del Sistema Solar están cambiando en sentidos opuestos. Los resultados se han obtenido gracias a la primera ocultación estelar planificada y observada con el telescopio espacial James Webb.
Durante sesenta años, la relatividad general establecía que los agujeros negros se definían por su masa y su giro. Ahora, un nuevo estudio analiza las ondas gravitacionales de uno de estos fenómenos para estudiar cómo la materia adicional u otras modificaciones del espacio-tiempo podrían afectar a su ringdown.