A diferencia de la migración urbana tradicional, donde las personas se mudan a las ciudades para disfrutar de una mayor cantidad de servicios y prestaciones, este fenómeno representa cómo la sociedad empieza a desplazarse a zonas menos expuestas al cambio climático, las olas de calor y los fenómenos meteorológicos extremos.
Los efectos ambientales del teletrabajo varían en función de cómo se implemente y practique. Una investigación europea analiza que, si bien la reducción de las emisiones derivadas de los desplazamiento puede verse reducida, un consumo elevado en los domicilios puede contrarrestar estos beneficios.