Un equipo de la Universidad de Washington demuestra que combinar inteligencia artificial con ordenadores cuánticos permite simular sistemas complejos y descubrir propiedades inéditas en estos materiales. Este avance podría impulsar el desarrollo de nuevos dispositivos de computación y electrónica más eficientes.
El prototipo se prueba en centros de día de Madrid para personalizar la interacción con personas mayores que padecen deterioro cognitivo. El sistema prescinde de cámaras y aprende la voz de cada usuario desde el primer contacto