En la Zona de Exclusión se han detectado cambios en la actividad de mamíferos durante el periodo de conflicto, con variaciones en pautas habituales registradas mediante cámaras trampa antes y después de la ocupación. Los resultados apuntan a respuestas rápidas de la vida silvestre ante la presencia de guerra, especialmente en momentos de mayor intensidad bélica.
Un estudio liderado por el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont describe por primera vez los tejidos blandos conservados en Montsecosuchus depereti, un cocodrilomorfo del Cretácico inferior hallado en Lleida. El análisis con luz ultravioleta aporta pistas sobre la coloración de estos animales y la evolución de su sistema respiratorio.