Cuando millones de personas se reúnen para observar un eclipse, se activan algunos de los circuitos más profundos y antiguos del cerebro humano. Esa mezcla de curiosidad, sorpresa y emoción no es un capricho cultural, sino un fenómeno biológico con bases bien estudiadas.
Rafael Bachiller es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional y del Real Observatorio de Madrid. Como presidente de la Comisión Científica del Trío de Eclipses nos cuenta sus sensaciones antes de la histórica cita del próximo 12 de agosto.