La detección de dípteros al norte de Reikiavik confirma un cambio ecológico sin precedentes que amenaza la salud de las aves, el ganado y las comunidades locales en la región polar.
Poblaciones con distintos modos de subsistencia, como los cazadores‑recolectores y los agricultores, utilizan lenguajes diferentes para describir los aromas. Las más dependientes de la agricultura también acumulan más cambios en sus genes olfativos.