A medida que la sociedad se ha extendido y expulsado a los animales de sus hábitats, estos insectos han cambiado significativamente su dieta. Un estudio revela que algunos mosquitos se alimentan de seres humanos con más frecuencia debido a la escasez de presas.
La presencia materna prolongada favorece las habilidades sociales de los potros y potencia la maduración del cerebro, según una nueva investigación. Además, hace que tengan mayores niveles de triglicéridos, pero menores de cortisol, la hormona del estrés.