El calentamiento global favorece las condiciones meteorológicas que facilitan la propagación de los incendios forestales, según la Organización Meteorológica Mundial. El organismo recuerda, sin embargo, que el origen de estos fuegos responde a múltiples factores y no únicamente al cambio climático.
Las formas deformadas de las cabezas en los fósiles humanos de hace entre más de un millón y 110 000 años muestran que los bebés probablemente eran tan indefensos como los humanos modernos, y que requerían cuidados parentales constantes.