Los fósiles, de hace cerca de cuatro millones de años, refuerzan una de las colecciones de tapires fósiles más importantes del mundo y permiten reconstruir las diferentes etapas de crecimiento de esta especie extinguida.
La técnica no invasiva y basada en luminiscencia indica que el Homo erectus, aunque no sabía producir fuego, sí lo manipulaba hace entre 1,07 y 1,79 millones de años. El estudio se basa en el análisis de huesos de micromamíferos de egagrópilas presentes en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica).