En uno de los corredores marítimos más transitados del planeta, estos mamíferos están adaptando su lenguaje para sobrevivir al ruido antropogénico. Sin embargo, su respuesta tiene límites y no evita la pérdida de eficacia en su comunicación, con posibles consecuencias sobre la coordinación del grupo y la búsqueda de alimento.
Un nuevo análisis identifica las lagunas científicas que impiden anticipar con precisión cuándo, cuánto tiempo y con qué violencia despertará un volcán.