Cuando aumenta la incertidumbre, esta región cerebral emite ondas de alta frecuencia que modifican la actividad de la corteza visual antes de que aparezca el siguiente estímulo. El mecanismo podría ayudar a procesar con mayor rapidez la información inesperada.
Una revisión Cochrane de 18 ensayos clínicos concluye que la reducción media del dolor y la mejora de la capacidad funcional asociadas al ejercicio en esta enfermedad articular quedan por debajo del umbral perceptible en el día a día. Los autores aclaran que estos resultados no cuestionan su recomendación como tratamiento.