Esta enfermedad influyó en la expansión, el aislamiento y la mezcla genética de nuestra especie mucho antes de la agricultura. Su impacto se prolongó durante al menos 74 000 años y condicionó qué regiones podían habitarse de forma estable.
Esta infección se contagia de animales a personas debido a la picadura de una garrapata y puede provocar fiebre, anemia y malestar diverso. Un estudio reciente revela una nueva variante del parásito que causa esta patología y otro describe el comportamiento de la especie más común vista en humanos.