Con la edad, el sueño cambia y cuesta más conciliar el sueño. Pero no es que se necesite dormir menos horas, la evidencia científica muestra que las personas mayores tienen una menor capacidad para generar un sueño profundo y continuo.
Una investigación dirigida por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas revela que células del sistema de defensa en el cerebro participan en el proceso de maduración sexual. El vínculo es RANK, una proteína implicada en desarrollo mamario.