Más allá de las molestias digestivas puntuales, los cambios propios de estas fechas pueden tener efectos menos visibles pero relevantes en el equilibrio interno del organismo. La microbiota intestinal actúa como un termómetro sensible de nuestros hábitos y responde rápidamente a los desajustes navideños.
Para los ciudadanos de la UE, el precio de su próximo coche, la reforma de su vivienda e incluso los productos locales podrían verse pronto afectados por una política climática que muchos ni siquiera conocen.