Con la edad, el sueño cambia y cuesta más conciliar el sueño. Pero no es que se necesite dormir menos horas, la evidencia científica muestra que las personas mayores tienen una menor capacidad para generar un sueño profundo y continuo.
Aprender mates no tiene por qué ser duro o agotador, existen formas más amables de acercarse a esta asignatura y resolver sus problemáticas. Para los estudiantes, incentivar la flexibilidad matemática en el aula potenciaría el rendimiento académico y les ayudaría a afianzar conceptos o desarrollar la capacidad para transferir ese conocimiento.