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Florence Bascom, la primera piedra para generaciones de geólogas

WEARBEARD

Fue la segunda mujer en obtener el doctorado en Geología en Estados Unidos y la primera contratada por el prestigioso Servicio Geológico de EE UU.

Nacida en 1862 en Massachusetts, sus padres siempre la alentaron para que estudiase. Su madre, Emma Curtiss Bascom, era una activista destacada en el movimiento sufragista estadounidense.

En un principio, Bascom no estaba interesada en la geología y estudió Artes y Letras. Más tarde, persuadida por su padre, se licenció en Ciencias y obtuvo su maestría en la Universidad de Wisconsin-Madison. Por aquel entonces, las mujeres no tenían acceso a la biblioteca ni al gimnasio, e incluso tenían prohibido entrar a las aulas si ya había hombres en ellas.

En 1890, solicitó cursar el doctorado en Geología en la Universidad Johns Hopkins y fue aceptada, pero de manera extraoficial. Debía sentarse al final del aula y detrás de un biombo para no distraer a los hombres. Nada de esto impidió que consiguiese el título.

Como geóloga, se especializó en petrología. Entre sus logros se encuentra el estudio sobre la formación de rocas en las regiones de Pensilvania, Nueva Jersey y Maryland, que fundó la base para posteriores investigaciones en el área.

Además de sus contribuciones científicas, fue profesora en varias universidades. Entre ellas, en la Universidad Bryn Mawr, donde creó el Departamento de Geología y se dedicó a formar a nuevas geólogas.

Se retiró de la docencia a los 66 años, pero continuó trabajando en el Servicio Geológico de los Estados Unidos hasta 1936.

Murió a los 82 años, víctima de un accidente cerebrovascular.