Fuente
: INTERNATIONAL JOURNAL OF LIFE CYCLE ASSESSMENT 14(4): 302-312, junio de 2009.
Autor principal
: Jordi Oliver-Sola.
Centro
: Universidad Autónoma de Barcelona.
Título original : Optimización medioambiental de aceras de hormigón en zonas urbanas
Resumen : En todo el mundo se construyen nuevos vecindarios y ciudades, tanto en los países en vías de desarrollo como en los países desarrollados. Teniendo en cuenta este contexto de urbanización y las actuales amenazas medioambientales a nivel global, el concepto de sostenibilidad será, a largo plazo, un éxito o un fracaso en las ciudades.
Para que surta efecto, se necesita proporcionar información basada en el ciclo de vida con el objetivo de mejorar el comportamiento medioambiental de las nuevas urbanizaciones y de las zonas urbanas renovadas. Este estudio debate los criterios de instalación para tres tipos específicos de acera. En la actualidad estos criterios se basan exclusivamente en factores económicos y sociales, que traen consigo una uniformidad en el diseño.
Este estudio también ofrece una evaluación comparativa del ciclo de vida (LCA) de estos tres tipos de acera de hormigón e identifica soluciones potenciales de rediseño. Si el diseño de las aceras se adaptase a los requisitos específicos de usabilidad, los factores de impacto medioambiental asociados con las aceras, y por lo tanto con las ciudades, se verían optimizados y reducidos de manera significativa.
A pesar de que existe una amplia gama de materiales y soluciones constructivas para el pavimento de las aceras, este estudio se centra en tres sistemas muy habituales basados en hormigón con diferentes funcionalidades con respecto al tráfico, las características de la superficie y el mantenimiento, a saber: bloques entrelazados, capa continua de hormigón y bloques asentados sobre una base de hormigón de 10, 12 y 15 cm de espesor. Estos sistemas se analizan desde una perspectiva de ciclo de vida. El método de evaluación de impacto escogido fue CML 2 Baseline 2000; los datos de entrada provenían de la Ciudad de Barcelona y otros municipios de Cataluña, así como de productores locales.
En términos de hallazgos principales, este estudio ofrece una amplia descripción e inventario de los sistemas de aceras estudiados. Según el LCA, el sistema de bloques presenta el mayor impacto medioambiental; sin embargo, es el tipo de acera más utilizado en la zona estudiada, principalmente debido a motivos estéticos y a los imperativos de mantener los servicios urbanos subterráneos.
Independientemente del espesor de la base de hormigón, el sistema de bloques presenta el mayor impacto en todas las categorías en comparación con los otros dos tipos de acera. Sin embargo, cuando los bloques se asientan sobre 10 cm de hormigón, ofrecen un rendimiento aproximado al del sistema de capa continua (con una diferencia que oscila entre 3,4% y 6,3% según la categoría de impacto); este sistema es muy apropiado cuando se requiere trabajo de mantenimiento en los servicios urbanos subterráneos. El sistema de bloques entrelazados, que presenta la capacidad estructural más baja, reduce el impacto medioambiental en todas las categorías en un 73,8% en comparación con el sistema de mayor impacto (los bloques sobre una base de hormigón de 15 cm). Sin embargo, el sistema de bloques entrelazados se limita a zonas en las que está prohibido el tráfico de vehículos. No obstante, existe un gran potencial para reducir el impacto medioambiental cuando este sistema se usa en lugares donde no se requiere una alta capacidad estructural.
Los mayores impactos medioambientales de los distintos tipos de acera se asocian al uso de cemento (que supone entre un 24% y un 77% del impacto total, en función de la categoría de impacto y del sistema de acera utilizado); otros impactos tienen su origen en el transporte de materiales, instalación y retirada de bloques y capas de hormigón continuo.
Los áridos, que son los materiales que se utilizan en grandes cantidades en el hormigón, tienen un efecto insignificante en el impacto medioambiental (menos de un 10% en las categorías en las que su efecto es menos pronunciado). Por el contrario, la contribución de mezclas, que se usan en cantidades mucho menores, excede del 10% en la categoría de agotamiento abiótico.
El rediseño de las aceras aplicando criterios medioambientales y adaptando los tipos de acera a las funciones que realizan puede suponer importantes beneficios. Mediante una regresión lineal de los resultados de caracterización basados en el peso del cemento en cada sistema, el coeficiente de regresión de Pearson supera el 0,99 en todas las categorías de impacto. Por lo tanto, el contenido de cemento es un factor clave para determinar los impactos medioambientales de cada tipo de acera.
En algunas zonas de mucho tránsito, por ejemplo cuando una acera está ubicada entre la calzada y la entrada a un aparcamiento o cuando en una acera se realizan frecuentes excavaciones para acceder a las redes de servicio subterráneo, debe reforzarse la acera y tapar los daños en la superficie. En estos casos, los impactos medioambientales pueden estar justificados. Sin embargo, las aceras tienen diversos usos y, en muchos casos, sus requisitos estructurales no son excesivamente rigurosos. Por lo tanto, la aplicación sistemática del sistema de bloques agrava el impacto medioambiental urbano. El hecho de restringir el uso de aceras de hormigón con alta capacidad estructural en tramos de calle que así lo requieran podría reducir el impacto medioambiental en más de un 73,8% en zonas peatonales.
Teniendo en cuenta estos hallazgos, debería prestarse atención a la selección adecuada de aceras en las construcciones y reformas urbanas según la función de cada calle. Además, se debería optimizar el uso de materiales que contengan cemento, seleccionar proveedores locales y diseñar las aceras para facilitar el desmontaje y reutilización de sus componentes, sobre todo cuando se requiere un acceso frecuente a las redes subterráneas.
Autores : Oliver-Sola, Jordi; Josa, Alejandro; Rieradevall, Joan; Gabarrell, Xavier.
Direcciones
:
1. Universidad Autónoma de Barcelona, SosteniPrA IRTA, Instituto de Ciencias Ambientales & Tecnología ICTA, Escuela de Ingenieros ETSE, Barcelona.
2. Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), Departamento de Ingeniería Geotécnica, Escuela Civil de Ingeniería ETSECCPB, Barcelona.
3. Universidad Autónoma de Barcelona, Escuela de Ingeniería ETSE, Departamento de Ingeniería Química, Barcelona.
Contacto : Jordi.Oliver@uab.cat