Un estudio europeo con 1 147 niños y niñas de seis países detecta una asociación más intensa en el entorno escolar que en el hogar. Los resultados apuntan a que los cambios metabólicos se desarrollan de forma gradual y no como respuesta a exposiciones puntuales.
Un equipo de la Universidad Carlos III de Madrid y el Hospital Universitario Severo Ochoa ha desarrollado una metodología basada en inteligencia artificial que examina las ondas cerebrales nocturnas para identificar alteraciones tempranas del cerebro. La tecnología puede ser complementaria a los análisis de sangre para diagnosticar el alzhéimer en fases tempranas.