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Joaquin Felix Rodriguez Bassecourt

Si hiciéramos una similitud entre el sistema solar y sus planetas el modelo atómico del elemento 118, tendríamos:

1) que Mercurio es el primer planeta (2 electrones nivel 1).

2) Venus el segundo (8 electrones nivel 2)

3) Tierra, Luna, Marte y el cinturón de asteroides el tercero (18 electrones nivel 3).

4) Júpiter el cuarto (32 electrones nivel 4).

5) Saturno el quinto (32 electrones nivel 5).

6) Urano, Neptuno, Plutón y Caronte el sexto (18 electrones nivel 6)

7) Los elementos situados mas allá de Plutón, dentro de lo cual se incluiría la existencia de hipotético plantea previsto, nos implicaría el séptimo (8 electrones nivel 7).

Es verdad que no hay un encaje perfecto pero en la naturaleza los modelos reales son inecuaciones operativas dentro de limites máximos y mínimos, que definen por encima de todo leyes físicas de conservación cuyas variables existenciales realizan en su concreción las desviaciones cuantitativas del patrón cualitativo ejecutado. Por otro lado sabemos por la tabla periódica que el paradigma de la misma aunque cierto, posee un cumplimiento cuantitativamente variable en relación a su precisa funcionalidad cualitativa como ley física de conservación.