Con la Copa del Mundo de la FIFA en juego, repunta la publicidad de las apuestas deportivas en los teléfonos móviles. La ciencia demuestra que la presentación de imágenes de juego es suficiente para activar regiones en el cerebro relacionadas con la anticipación y el procesamiento de recompensas.
El problema no es solamente el producto, sino también el mensaje que lo acompaña. La idea de que una cápsula puede compensar la falta de sueño, el estrés crónico o unos hábitos poco saludables resulta muy atractiva desde el punto de vista comercial, pero responde más a intereses de mercado que a necesidades reales de salud pública.