Estos fenómenos forman parte del panorama climático mediterráneo, debido a las condiciones del territorio. Pero la intensidad de las precipitaciones ha crecido en las últimas décadas debido al cambio climático provocado por las actividades humanas.
Con el inicio del otoño, la vuelta a las aulas y el regreso al trabajo presencial, es habitual observar un repunte en las consultas por síntomas catarrales y gripales.