Hace unos días, una trabajadora de un laboratorio en Siberia que trabaja con la bacteria causante de la peste murió tras desarrollar una neumonía fulminante. Aunque aún no se conocen más detalles, el caso plantea una pregunta: ¿cómo se protege a quienes trabajan diariamente con microorganismos peligrosos?
Un aviso puede salvar vidas y reducir daños cuando llega a tiempo. Pero una alerta no compensa una mala prevención: es el último eslabón de cadena de prevención y preparación que empieza mucho antes.