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Inuits canadienses en sus embarcaciones tradicionales (umiak), utilizados para la caza y el transporte. / Jette Bang Photos/Arktisk Institut.
Inuit moderno en Canadá. / Jette Bang Photos, Arktisk Institut.
Inuit canadiense moderno en su entorno. / Carsten Egevang.
Una combinación de datos de individuos antiguos y modernos de la población del Ártico norteamericano ha aportado uno de los retratos más claros de la historia de dicha región, la última de las Américas en ser poblada.
Hasta la fecha, los orígenes de la población de esta región, dura y glacial, era difícil de aclarar. Los científicos debatían quienes fueron los primeros en llegar y cómo estaban relacionadas las diferentes culturas. Esta última cuestión solo podía ser abordada a través de comparaciones de estilos de artefactos o utensilios, pero ahora, el equipo internacional que publica el estudio en la revista Science, aporta datos genéticos que dilucidan mejor su historia.
Para ello, recogieron huesos, dientes y cabello de más de 150 humanos antiguos de Siberia ártica, Alaska, Canadá y Groenlandia, y analizaron su ADN mitocondrial. Establecieron que los primeros habitantes podrían haber llegado hace 6.000 años, por el estrecho de Bering desde Siberia. Asimismo, representan dos migraciones: paleoesquimales –que aparecieron primero y desarrollaron culturas arqueológicas variadas– y neoesquimales, que aparecieron casi 4.000 años más tarde.
Para lograr comparaciones entre estas antiguas poblaciones y los grupos modernos, secuenciaron los genomas de siete individuos vivos de esa zona. Sus análisis sugieren que la llegada de paleoesquimales a Norteamérica estuvo separada de los eventos de migración que dieron lugar a los indígenas de EE UU y a los inuit. Además, mientras que estudios previos no habían sido capaces de resolver si las distintas poblaciones paleoesquimales tenían el mismo origen ancestral, los hallazgos de este grupo de científicos sugieren que compartieron un ancestro siberiano común.
Escuchar música nos hace sentir bien. Eso no es nuevo. Ahora, un estudio da un paso más allá y revela los efectos en el cerebro de nuestras melodías preferidas. Los resultados se publican hoy en Scientific Reports, una de las revistas de la editorial Nature.
La Organización Mundial de la Salud ha presentado hoy su hoja de ruta para coordinar la respuesta internacional frente al brote de ébola en África Occidental. Según el recuento oficial, el virus ya ha afectado a 3.096 personas de las que 1.552 han fallecido.
Hace unos 400 millones de años, un grupo de peces comenzó a explorar la superficie terrestre y se convirtieron en los primeros tetrápodos –animales vertebrados con cuatro extremidades como los actuales anfibios, reptiles, mamíferos y aves–. Sin embargo, cómo utilizaban sus cuerpos y sus aletas estos peces primitivos en un ambiente terrestre y qué procesos evolutivos estaban en juego, sigue siendo un misterio para los científicos.
¿A quién no le gustaría poder modificar un mal recuerdo? Aunque todavía la ciencia está lejos de conseguirlo en humanos, investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts han identificado el circuito cerebral que los vincula a los sentimientos y han conseguido revertir, en ratones, los malos recuerdos en buenos.