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El Titanic naufragó en la noche del 14 de abril de 1912 en el Atlántico Norte al chocar contra un iceberg. Transcurridos cien años desde su naufragio, el barco hundido estará protegido a partir del sábado por la Convención de la UNESCO para la defensa del patrimonio cultural subacuático.
Los resultados obtenidos indicaron un notable cambio en las relaciones entre las especies que componen los tapetes microbianos. Imagen: Dagmf
Dada la seguridad, el bajo coste y la accesibilidad de esta técnica, el electrocardiograma podría utilizarse en personas mayores para precisar más si están o no en un rango de riesgo. Imagen: Perdo Ribeiro Simoes
Los osos pardo son máquinas de comer salmón. Imagen: Jennifer Allen
Una investigación internacional ha utilizado al oso pardo como bioindicador para las poblaciones de salmones. La gestión sostenible de la pesca no solo aumentaría las poblaciones de esta especie, tan preciada en la alimentación de los omnívoros, sino que además repercutiría positivamente en el ecosistema.
Un equipo internacional de científicos afirma que alteraciones del ritmo cardíaco que pueden ser percibidas mediante un electrocardiograma podrían ser consideradas un nuevo factor de riesgo cardiovascular para personas mayores. Según los autores, esta información serviría para mejorar la prevención de infartos.
Un estudio internacional, en el que participan investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Valencia, advierte que el cambio climático producirá alteraciones en los tapetes microbianos de las regiones del Ártico y la Antártida que podrían llegar a ser cruciales para los ecosistemas polares tal y como hoy los conocemos.
El Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA), una institución de la Xunta de Galicia y el CSIC, acaba de actualizar las prestaciones y seguridad de su red de comunicaciones. Entre las novedades se ha incorporado un backbone para conectar los diferentes servidores a mayor velocidad y una nueva configuración de un cortafuegos de alta capacidad para prevenir intrusiones.
Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) han demostrado que la aplicación de corrientes eléctricas a través del cráneo puede modificar el aprendizaje de tareas motoras sencillas. Los resultados del estudio, liderado por el científico José María Delgado, han sido recogidos por la revista científica "PNAS USA".