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Corazón: amenazas desconocidas (y II)

Foto cedida por Jorge Cannata Andía
5 mayo 2008 0:00 CEST
El equipo de Metabolismo Óseo y Mineral del HUCA

El equipo de Metabolismo Óseo y Mineral del HUCA. Jorge Cannata Andía es el primero por la derecha. Imagen cedida por Cannata Andía.

La debilidad de los huesos aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Si hasta ahora el corazón y el sistema óseo parecían tener más bien pocas relaciones directas entre sí, la Unidad de Investigación del Servicio de Metabolismo Óseo y Mineral del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) trabaja para afilar una visión integradora, que permita observar en detalle cómo se interrelacionan el “chasis” y el “motor” del cuerpo. El enlace es el proceso de calcificación vascular.

“Hemos observado que las personas que, a consecuencia de la osteoporosis, pierden más masa ósea y tienen mayor índice de fracturas, también presentan más calcificaciones vasculares”, indica Jorge Cannata Andía, Jefe del Servicio de Metabolismo Óseo y Mineral del HUCA y Responsable del Grupo de Investigación. En este punto se perfila el vínculo entre el sistema óseo y el circulatorio. Porque la calcificación hace que las arterias se vuelvan más rígidas, y que el corazón sufra un mayor desgaste, resultado de hacer un esfuerzo mayor para hacer llegar el riego sanguíneo a los órganos. Y, a pesar de este mayor esfuerzo cardíaco, el riego a través de arterias calcificadas no alcanza el rendimiento de un sistema circulatorio sano. Todo esto puede afectar a la calidad y esperanza de vida.

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