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Un mensaje al infinito

La Pioneer 10 y su mensaje en una botella interestelar. / SINC

La Pioneer 10 y su mensaje en una botella interestelar. / SINC

Aunque ya no puede comunicarse con la Tierra –su última señal se recibió el 22 de enero del 2003– el viaje de la sonda Pioneer 10 continúa. Y lo hará al menos hasta que llegue a las proximidades de la estrella roja Aldebarán, a 68 años luz de la Tierra, lo que ocurrirá dentro de algo más de dos millones de años.

Lanzada el 2 de marzo de 1972, fue la primera sonda que atravesó el cinturón de asteroides y que llegó hasta el planeta Júpiter, el objetivo principal de su misión. El 13 de junio del año 1983 se convirtió en el primer objeto fabricado por el ser humano que atravesó la órbita de Plutón y fue también pionero en utilizar la gravedad de un planeta para cambiar su curso y alcanzar la velocidad de escape necesaria para salir del sistema solar.

Quizá algún día alguna civilización lejana pueda recibir el mensaje en una botella interestelar que la sonda contiene en su interior y que informa sobre nosotros mismos. Seguramente para entonces nuestro amigable Sol se habrá convertido en una gigante roja que habrá devastado nuestro planeta. Pero la Pioneer 10 seguirá ahí para recordarle al universo lo que un día fuimos.