Jerrie Cobb. Aunque probablemente su nombre no les diga mucho, esta intrépida mujer fue una de las principales defensoras de una idea que hasta no hace mucho parecía una locura: que las mujeres podían ser astronautas. La historia tiene otros dos protagonistas: el médico William R. Lovelace y el general Donald Flickinger, y se desarrolla en los primeros años de la carrera espacial en EE UU.
De izquierda a derecha, Luca Parmitano, Alexander Gerst, Andreas Mogensen, Samantha Cristoforetti, Timothy Peake y Thomas Pesquet.
Ilustración de lo que podría ser una base lunar.