Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid emplean un robot aéreo para construir mapas de las variables ambientales de un invernadero y asegurar que las condiciones para el crecimiento de las plantas son idóneas.
La caza furtiva de rinocerontes y elefantes ha crecido un 63% en los últimos diez años en el continente africano, donde entre 470.000 y 690.000 de estos mamíferos sufren una persecución constante, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Cuatro estudiantes de la Universidad Politécnica de Cataluña han diseñado y creado un dron para combatir esta actividad cinegética ilegal en los parques nacionales africanos.
Como ya ocurrió con el GPS o internet, el desarrollo militar ha vuelto a aportar una nueva tecnología al ámbito civil: los drones. Estos vehículos aéreos no tripulados pueden controlar cultivos, cartografiar yacimientos arqueológicos o agilizar las tareas de rescate y seguridad. Incluso sirven para hacer cine.