Cuando el test de embarazo sale positivo comienza una cuenta atrás repleta de pruebas. Una de las primeras es el test combinado, sobre la semana 12 de gestación, que permite detectar la probabilidad de que el feto tenga alteraciones cromosómicas, como el síndrome de Down. Aunque no es una prueba concluyente pues se basa en modelos estadísticos, está incluida en los protocolos de seguimiento de la gestación por la valiosa información que aporta.
Científicos españoles han descubierto que la sobreexpresión de determinados genes impide que el ácido oleico cumpla su función como factor neurotrófico, es decir, como agente que promueve el crecimiento y la diferenciación de las neuronas. Esto ocurre cuando existe la trisomía característica del síndrome de Down y podría explicar los problemas de discapacidad cognitiva asociados.
Un nuevo estudio, publicado en el Journal of Neuroscience, apunta a un posible futuro tratamiento de la discapacidad cognitiva en personas con síndrome de Down. Mediante el bloqueo selectivo de ciertos receptores de los circuitos inhibidores GABA del cerebro, los investigadores han logrado revertir déficits neurológicos clave en un modelo de ratón.
Científicos del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl) han iniciado una investigación para determinar la posible influencia del ácido oleico en un modelo de síndrome de Down. El estudio, financiado por la Fundación Ramón Areces para los próximos tres años, parte de la idea de que el ácido oleico promueve la diferenciación de las neuronas, lo que puede repercutir en el desarrollo cerebral.
Las personas con síndrome de Down poseen un riesgo menor de diversos tipos de cáncer.