Un nuevo método de biofabricación aprovecha la red celular activa del hongo Cordyceps militaris para crear textiles vivos capaces de regenerar su superficie, autorrepararse con agua y ofrecer propiedades avanzadas sin recurrir a tratamientos químicos ni revestimientos sintéticos.
El humo de estos grandes fuegos es una mezcla compleja de gases y partículas finas que dañan nuestro organismo tras penetrar en las vías respiratorias y acceder al torrente sanguíneo. La creciente incidencia de estos desastres climáticos aumenta el riesgo de exposición.