Mientras que la superficie visible de nuestra estrella ronda los 6 000 grados, su atmósfera exterior puede alcanzar temperaturas mucho más altas y superar varios millones de grados. Un estudio revela que unas estrechas explosiones de plasma, conocidas como nanojets, podrían ser las responsables de que esta última capa sea mucho más cálida.
El hallazgo aporta una evidencia poco común sobre la circulación de objetos de prestigio ligados al Muro de Adriano y a los soldados destinados en sus confines. La ‘copa de Berlanga’ es una de las cinco piezas conocidas hasta ahora con decoración alusiva a esta frontera imperial y la única que conserva inscripciones de sus fuertes orientales.