Nuestra península alberga dos especies de conejo, y no una, según revela un nuevo estudio internacional. Los investigadores afirman que reconocer la nueva especie reconocida, el conejo ibérico, no cambia la realidad biológica, pero sí permitirá diseñar estrategias de conservación más eficaces.
Un equipo de astrónomos logra la detección directa de estos densos remanentes estelares a menos de 65 años luz de la Tierra, camuflados por el intenso brillo de sus compañeras, las enanas rojas.