La Real Academia Sueca de las Ciencias ha concedido el Premio Nobel de Medicina otorgado a Karl Deisseroth, de la Universidad de Stanford, Peter Hegemann, de la Universidad Humboldt de Berlín y Georg Nagel, de la Universidad de Würzburg, “por sus descubrimientos relativos a los canales iónicos activados por luz y la optogenética”.
El análisis de restos arqueológicos con técnicas avanzadas ha permitido identificar nuevas pistas sobre una práctica que hasta ahora seguía rodeada de incógnitas en la civilización egipcia.