Los escombros de antiguos impactos meteoríticos han ocultado durante miles de millones de años las cicatrices de la contracción del planeta. Un nuevo estudio revela que Mercurio ha perdido hasta 23 kilómetros de diámetro desde su formación.
Un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía demuestra por primera vez que los dos anillos de este pequeño cuerpo del Sistema Solar están cambiando en sentidos opuestos. Los resultados se han obtenido gracias a la primera ocultación estelar planificada y observada con el telescopio espacial James Webb.