Las formas deformadas de las cabezas en los fósiles humanos de hace entre más de un millón y 110 000 años muestran que los bebés probablemente eran tan indefensos como los humanos modernos, y que requerían cuidados parentales constantes.
La cooperación es uno de los grandes conflictos de la biología, ya que todavía no se sabe por qué determinados animales se ayudan. Un ejemplo de especie cooperadora son estos insectos que, unidos, constituyen un superorganismo capaz de trabajar por la colectividad.