Científicos chinos han identificado una mutación genética presente en animales adaptados a vivir a gran altitud, como los yaks, que favorece la reparación de la mielina. El trabajo se ha probado en ratones y podría tener futuras aplicaciones frente a trastornos como la esclerosis múltiple o la parálisis cerebral.
Según los resultados de esta investigación, sin las temperaturas excepcionalmente altas de la superficie del mar en el Atlántico Norte y en el Mediterráneo, la lluvia en el día más extremo del episodio habría podido ser hasta un 40 % menor.