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El futuro de las investigadoras

En 2009, la investigadora y filóloga clásica Roxana Beatriz Martínez no podrá solicitar una beca Postdoctoral Ramón y Cajal porque los períodos de descanso derivados de maternidad suponen una ampliación única de un año en el plazo de contabilización de los años transcurridos desde la fecha de obtención del Doctorado. Esta científica habla en defensa de las mujeres investigadoras formadas en la "excelencia científica”.

Imagen: srta. S___s___i.

En la actualidad, existen requisitos de solicitud de becas y contratos de investigación que reducen, cuando no impiden directamente, las posibilidades de acceso de las investigadoras madres. Las políticas científicas españolas no incorporan mecanismos correctores de género, y afectan de forma negativa a un amplio colectivo de mujeres investigadoras que, en plena madurez profesional, se encuentran con “límites legislativos” para continuar una carrera investigadora.

El problema concreto al que me refiero, sin ser el único, radica en que la Convocatoria del Programa Ramón y Cajal determina como requisito de los investigadores solicitantes el hecho de que, para optar a estos contratos de investigación, no hayan transcurrido más de 10 años después de la obtención del Doctorado. Asimismo los períodos derivados por maternidad se reducen a un máximo de un año, sin tener en cuenta el número de hijos que una mujer haya tenido en esa década.

Nuestro sistema legislativo muestra unas carencias en la situación profesional de las mujeres investigadoras que han sido superadas hace tiempo por otros países como Alemania, cuyo programa de investigación ‘Servicio de Intercambio Académico Alemán con España’ (DAAD Deutsche Akademische Austausch Dienst) ha eliminado el límite de edad para solicitar contratos de investigación postdoctorales, o el Programa Alexander von Humboldt, que ha ampliado a 12 los años después de la obtención del Doctorado para solicitar un contrato postdoctoral, y que contempla una prórroga para las investigadoras de un año por cada hijo.

El hecho de haber tenido tres hijos y haberme dedicado a sus cuidados me impide ahora solicitar un contrato de investigación y continuar con mi carrera investigadora, aun estando completamente formada y en el mejor momento de mi productividad científica.

Este es mi caso particular, pero la realidad social es que mi petición es una reivindicación general por parte del colectivo de mujeres investigadoras, que vemos mermada nuestra carrera científica por el hecho de haber sido madres.

Cuando en Europa tanto se aboga por la igualdad de género y de oportunidades para las mujeres, el acceso a una investigación de excelencia por parte de mujeres formadas en las universidades y en los centros de investigación no debería verse mermado por el hecho de ser madres.

En el sistema de investigación y ciencia, debería haber mecanismos de corrección de estas desigualdades entre mujeres y hombres, así como la posibilidad de ampliar el número de años transcurridos desde la obtención del Doctorado para la participación en programas y la obtención de becas, según los períodos derivados de la maternidad, en función del número de hijos. Esto facilitaría el acceso a convocatorias de investigación de muchas mujeres en mi situación.

Roxana Beatriz Martínez Nieto (Comodoro Rivadavia- Argentina, 1967) es doctora en Filología Clásica e investigadora I3P en el Instituto de Lenguas y Culturas (CSIC), y madre de tres niños. Es Premio Extraordinario a la Mejor Tesis Doctoral de Filología Clásica del año 1997, otorgado por la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), y Premio Extraordinario de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación y Cultura por la publicación La aurora del pensamiento griego.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons