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La transcripción de cuatro tablillas de la antigua Babilonia, datadas entre el 350 y 50 a. C., revela que aquella civilización ya utilizaba elementos geométricos para calcular la posición de Júpiter. El hallazgo reescribirá los libros de historia de la astronomía: hasta ahora se pensaba que fueron los europeos del siglo XIV los primeros en conocer las posiciones y trayectorias de los cuerpos con estos métodos.
Quizá usted sea de los que piensa que dejarse la piel en el gimnasio le hará adelgazar más rápido. No es así. Un nuevo estudio desvela que quienes realizan actividades físicas intensas consumen las mismas calorías que quienes lo hacen de forma moderada. Los investigadores defienden que, en estos casos, la dieta podría tener un papel más importante a la hora de perder peso.
Nanoestructuras magnéticas con forma de remolino han sido identificadas a temperatura ambiente en materiales compatibles con la producción industrial. Este descubrimiento facilitará su uso en los ordenadores para almacenar y transportar información.
Un programa de ordenador de Google DeepMind ha sido capaz de derrotar a un jugador profesional de Go por primera vez. Este antiguo juego oriental de estrategia está considerado como un gran reto para la inteligencia artificial, debido a la complejidad de planear las posiciones y los movimientos en el tablero.
Un equipo de ingenieros estadounidenses ha desarrollado un dispositivo flexible que, integrado en prendas deportivas, analiza el sudor a nivel molecular en tiempo real y envía los resultados a un teléfono inteligente. La información obtenida podrá alertar sobre posibles problemas de fatiga, deshidratación o temperatura alta del cuerpo sin necesidad de análisis de sangre.
Las propiedades de dos materiales, la perovskita de haluros y los denominados puntos cuánticos coloidales, son muy valoradas para desarrollar dispositivos optoelectrónicos. Ahora investigadores de las universidades Jaime I de Castellón y la de Valencia los han unido para crear un sistema combinado que podría mejorar la tecnología LED y la eficiencia de las células solares.
Un físico de la Universidad de Oxford ha creado un modelo matemático que calcula la probabilidad de fallo de cualquier conspiración basándose en el número de personas que deberían guardar el secreto y durante cuánto tiempo. Para desarrollarlo ha usado datos de casos reales, como las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje por internet de la Agencia de Seguridad Nacional de EE UU. De su fórmula se deduce que, si el cambio climático no existiera o el hombre nunca hubiera pisado la Luna, estas supuestas confabulaciones globales deberían haberse destapado en menos de cuatro años.