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Parecen bolsas de gelatina que vagan sin rumbo por los océanos, pero algunas especies de medusas tienen una sorprendente habilidad para detectar la dirección de las corrientes oceánicas e, incluso, oponerse a ellas. Así lo confirma un estudio sobre el aparente libre errar de la medusa aguamala, típica de costas del norte de Europa y el Mediterráneo. El hallazgo permitirá mejorar la gestión de las plagas.
El estudio de la conectividad funcional cerebral muestra las interacciones que se producen entre las diferentes regiones del cerebro. Un trabajo, publicado en la revista NeuroImage, revela que la conectividad funcional dinámica de las redes neuronales de la corteza cerebral es un buen biomarcador de la actividad en estado de reposo cerebral.
Investigadores del Museo Americano de Historia Natural y de la Universidad de Florida (EE UU) han comprobado que, pese a lo que se creía, los murciélagos del Caribe resistieron al cambio climático de hace unos 10.000 años.
Un equipo de científicos de EE UU y China ha desarrollado un nuevo teclado que utiliza patrones biométricos para reconocer a los usuarios autorizados y evitar el acceso a personas ajenas al ordenador. El dispositivo no necesita batería y el material que lo recubre repele la suciedad. Según los desarrolladores, este sistema puede tener aplicaciones en ciberseguridad e inteligencia artificial.
Investigadores de varios centros europeos, entre los que figura la Universidad de Vigo, han construído el primer semiconductor de germanio y estaño para los chips de silicio, los habituales en electrónica. Se trata de un nuevo láser, que además de en el campo de las telecomunicaciones, se podría aplicar en la fabricación de sensores ambientales y biomédicos.
El análisis de 42 estudios científicos demuestra que los córvidos tienen mucho menos impacto que lo que se pensaba en otras especies de aves. / Jorge Piñeiro
En la literatura, los cuervos son señal de mal augurio y aliados de las brujas. La mayoría de la gente cree que roban, comen huevos de otras aves y limitan las poblaciones de otros pájaros. Pero un nuevo estudio, que ha recopilado más de 326 interacciones entre los córvidos y sus presas, demuestra que su mala reputación no está del todo justificada.