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El 15 de febrero de 1564 nació en la ciudad italiana de Pisa uno de los padres de la ciencia moderna, Galileo Galilei. El famoso astrónomo también fue pionero en la divulgación científica, según cuenta un experto en el tema, Ramón Núñez (La Coruña, 1946), exdirector del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) que nos acerca al personaje.
Las diferencias entre territorios españoles son menores en los procesos de subtitulación que en los de doblaje, práctica que presenta unas convenciones más variadas. No obstante, en doblaje, todos los profesionales de todas las comunidades autónomas coinciden en priorizar la adecuada sincronización de los diálogos con el movimiento de los labios, así como el hecho de que suenen naturales.
Administrar ácido úrico a pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular, combinado con fármacos trombolíticos para disolver los coágulos de la sangre en las primeras horas, reduce las secuelas del ictus o infarto cerebral. Así lo ha demostrado el equipo del Dr. Angel Chamorro, director de la Unidad de Ictus del Hospital Clínic de Barcelona, en laInternational Stroke Conference de la American Stroke Association, celebrada el pasado 12 de febrero en San Diego (California). En un estudio realizado a 421 pacientes de diez hospitales españoles que habían sufrido un ictus agudo, casi el 40% de ellos estaba libre de secuelas a los tres meses del accidente, en comparación con el 33% de los pacientes tratados con placebo, es decir, que sólo habían recibido el tratamiento trombolítico habitual. Las mujeres, los pacientes con elevados niveles de glucosa y los que habían sufrido un ictus leve, respondieron mejor al nuevo tratamiento.
Innumerables veces M. Teresa Tellería se ha enfrentado a la misma situación: “¿A qué te dedicas?”, le pregunta alguien. “Soy micóloga”, responde ella. Inmediatamente, esta investigadora del CSIC anticipa con inquietud la siguiente pregunta: “¿Y eso para qué sirve?” Entonces Tellería recurre a una frase que leyó hace tiempo en un libro cuyo título no recuerda: “La ciencia es un edificio que se construye con la aportación de muchos pero con el nombre de unos pocos para recordarlos más fácilmente”. Ella estudia los hongos, unos organismos que no pertenecen al reino vegetal ni al animal, sino que tienen uno propio: el reino Fungi.
PINTURA. Si se pintará el asteroide –todo o parte– de negro, o de blanco o de un color reflectante, cambiaría el denominado efecto Yarkovsky, uno de los factores que determinan su movimiento. Científicos rusos proponen usar esta técnica de efectos a largo plazo. / Texas A&M University
RUEDA GIGANTE. El uso de grandes ruedas mécanicas para mover los asteroides o explotarlos de forma comercial de momento solo está en la imaginación de empresas como Deep Space Industries, pero en el futuro podrían ser una realidad. / DSi
DESTRUCCIÓN LÁSER. Una de las propuestas para destruir con tecnología láser los asteroides es la que plantean investigadores californianos, que proponen un sistema para convertir la radiación solar en rayos láser que ‘vaporicen’ al asteroide. / Philip M. Lubin
HAZ DE IONES. Ingenieros aeronauticos de la Universidad Politécnica de Madrid han diseñado un sistema para, desde un satélite, proyectar un plasma de iones acelerados contra un asteroide o una nave (como en la imagen) para variar su trayectoria. / Hiperpiper
VELA SOLAR. Se trata de grandes y ligeras superficies que aprovechan los fotónes de la radiación solar o el plasma del viento solar para moverse. Podrían desplazar a los asteroides cercanos, o directamente atarse a estos para que pudieran ‘windsurfear’ por el espacio. También una flotilla de velas podría protegerlo del Sol y desviar su trayectoria. / Bong Wie-Iowa State U.
CAPTURA. La idea sería mandar una nave y atar o atrapar al asteroide para llevarlo a otro sitio. La NASA tiene previsto capturar y remolcar un pequeño asteroide para estudiarlo, pero la técnica se podría usar también para desviarlo. / NASA