La fresa no es del todo lo que parece. Aunque se le considere comúnmente una fruta, en realidad es un racimo. Agrupados en una estructura carnosa llamada eterio, se distribuyen los verdaderos frutos de la planta, los aquenios. Corresponden a los pequeños puntos obscuros que sobresalen en la estructura roja de forma de peonza. Sobre la fresa suele haber unas pequeñas hojas verdes que no son comestibles. Se trata de un subproducto al que los científicos y tecnólogos de los alimentos tratan de darle valor.
Controlar el acortamiento de las barritas de gel dulce durante su procesado permitirá mejorar la textura de las 'chuches'.
Un grupo de voluntarios ha tomado medio kilo de fresas al día durante medio mes para demostrar que comer esta fruta mejora la capacidad antioxidante de la sangre. Los análisis, realizados por investigadores italianos y españoles, revelan que las fresas fortalecen a los glóbulos rojos frente al estrés oxidativo, un desequilibrio relacionado con diversas enfermedades.
El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto en el que se establecen las condiciones que deben cumplir las materias primas a base de materiales poliméricos reciclados para ser utilizados en objetos destinados a entrar en contacto con alimentos. Otro Real Decreto, también aprobado este viernes, establece la lista de sustancias permitidas para la fabricación de estos materiales.
El Inbiotec (Instituto de Biotecnología de León) participa en un proyecto que desarrollará este año los primeros prototipos de alimentos que incorporen compuestos obtenidos de algunas microalgas con funciones inmuno-estimuladoras beneficiosas para la salud.
El Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, Neiker-Tecnalia, lidera un proyecto internacional para desarrollar nuevas variedades de patata que resistan mejor los efectos del cambio climático, así como identificar los tipos de tubérculos que ya existen pero que podrían ser idóneos para resistir las variaciones climáticas.
Investigadores de la Escuela de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Valladolid han fabricado un aparato para medir, de manera objetiva, el empape de diversos productos horneados como magdalenas, bizcochos o galletas. "El empape influye de manera importante en la decisión de compra de estos productos por parte del consumidor y es un factor sin determinar científicamente por empresas o centros de investigación. No existe ningún aparato para ello", detalla Manuel Gómez Pallarés, coordinador del Grupo de Investigación de Tecnología de la Industria Alimentaria, Cereales y Derivados.
La presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología, Carmen Vela, analizó en León, en la clausura de las jornadas divulgativas conCiencia que organiza la Asociación de Biotecnólogos de León (Able), el "desentendimiento" que a su juicio existe "entre la ciencia y la sociedad". Esta separación entre el saber científico y los ciudadanos lleva a muchas personas a "rechazar los organismos genéticamente modificados". Vela cree que las principales herramientas para superar esta situación son "el conocimiento" y "la educación".
Un equipo de investigadores gallegos ha aplicado las técnicas forenses de identificación de especies según su ADN mitocondrial para distinguir los tipos de sardinas y jureles. El método permite diferenciar genéticamente a los pescados aunque estén en conserva o transformados, lo que ayuda a seguir el grado de explotación de los recursos pesqueros.
El ADN mitocondrial identifica a las sardinas.